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A 24 años del asesinato de Noema Acuña, su familia reclama justicia en El Chocón

El 25 de octubre se conmemoran 24 años del asesinato de Noema Acuña, cuyo caso permanece sin resolver. Este hecho se rememora con un homenaje en El Chocón, donde su familia continúa exigiendo justicia.

Por Andrea Vázquez3 min de lectura
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A 24 años del asesinato de Noema Acuña, su familia reclama justicia en El Chocón

El próximo 25 de octubre se cumplirán 24 años del asesinato de Noema Acuña, una vecina de Cutral Co, cuyo homicidio permanece sin resolver. En esta ocasión, su familia realiza un homenaje en el museo del Botón, situado en Villa El Chocón, donde recordarán a la víctima a través de relatos, música y la incorporación de un botón perteneciente a su vestimenta en una colección que honra su memoria.

Noema tenía 47 años cuando fue interceptada en la Ruta 22, mientras viajaba hacia Neuquén para realizar algunos trámites. Su cuerpo fue encontrado semienterrado en la meseta neuquina por unos crianceros, mientras que su automóvil fue localizado abandonado horas más tarde en Cipolletti. Desde que sucedió el hecho, se ha buscado justicia, pero el caso ha sido marcado por una serie de falencias en la investigación judicial.

La familia de la víctima, que incluye a su sobrino Pablo Hodola y su hermana Josefa Acuña, ha expresado su frustración ante la falta de avances en el caso. A lo largo de estos años, han pasado por el expediente tres fiscales distintos sin que se haya logrado esclarecer quién fue el responsable del crimen. Este contexto genera un dolor persistente en los deudos, quienes ven cómo el tiempo avanza sin que haya culpables.

Desde el inicio de la investigación, las primeras pistas apuntaron a un grupo de presos que se habían evadido de una alcaidía en Cutral Co aquel mismo día. Sin embargo, tras ser interrogados, los evadidos se presentaron y fueron descartados como sospechosos, dejando al caso sin más pistas significativas. Cuatro lustros después de este trágico evento, la impunidad sigue presente.

Noema Acuña, oriunda de Plaza Huincul, vivía en el barrio Libertador General San Martín, donde cuidaba de su madre. Su sobrino, quien fue criado por ella desde la niñez, ha manifestado en repetidas ocasiones la ensombrecida carga que esta espera de justicia representa. En el marco de este homenaje, la familia espera que se escuche su clamor por verdad y justicia para cerrar un capítulo doloroso de su vida.

La conmemoración en El Chocón no solo destaca la memoria de Noema, sino también la continua lucha de las familias que claman por justicia en casos que no han podido ser resueltos. Este homenaje se convierte en un símbolo de resistencia y dignidad ante la impunidad, en especial en una región donde el delito y la violencia han marcado profundamente la historia.

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