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Abelardo de la Espriella advierte a narcos: "Someterse o los daré de baja"

Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, hizo una contundente advertencia a los líderes del Clan del Golfo, dándoles 17 días para someterse a la justicia. Si no lo hacen, anunció acciones letales contra ellos, reforzando su estrategia de seguridad.

Por Luciano Niño4 min de lectura
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Abelardo de la Espriella advierte a narcos: "Someterse o los daré de baja"

En su primera intervención significativa como presidente electo, Abelardo de la Espriella dirigió un ultimátum a los cabecillas del Clan del Golfo, organización criminal activa en el Caribe colombiano y en diversas regiones del país. Durante su encuentro en Montería, Córdoba, De la Espriella dio un plazo de 17 días a los líderes de esta estructura delictiva para rendirse ante la justicia, advirtiendo que, de no cumplir, él tomaría acciones drásticas en su contra, apelando a su autoridad bajo la Constitución.

El mensaje fue explícito y estuvo dirigido a varios presuntos líderes de la organización, destacando a Elquim Posada Casarrubia, más conocido como alias Joaquín o el Cura, a quien señaló como el principal cabecilla. También mencionó a otros integrantes de alto rango, categorízandolos según sus funciones dentro del Clan, lo que refleja su intención de desarticular el poder de esta estructura criminal desde sus cimientos.

Estudios de inteligencia indican que el Clan del Golfo se encuentra en un proceso de reorganización interna, con rumores de reclutamiento de miembros provenientes de otras organizaciones criminales. Este movimiento coincide con el inicio del gobierno de De la Espriella, quien ha enfatizado que su estrategia de seguridad se centrará en el fortalecimiento de las fuerzas del orden y la confrontación con los grupos criminales más relevantes del país.

En un giro significativo a los acontecimientos, algunos líderes del Clan y de disidencias de las FARC han comenzado a abandonar Colombia, buscando refugio en Panamá, tras la amenaza del nuevo presidente colombiano. Esta situación recuerda a episodios del pasado, como la fuga de figuras del Cartel de Medellín en la década de 1980 ante la presión judicial.

La fuga de estos operativos, caracterizados como testaferros, sugiere un temor latente ante las nuevas políticas de seguridad y el cambio de liderazgo en Colombia. Esta situación podría tener repercusiones no solo en la lucha contra el narcotráfico en Colombia, sino también en la seguridad de la región, dado el potencial traslado de actividades ilegales hacia otros países, como Panamá, que históricamente ha actuado como refugio para criminales.

De la Espriella ha dejado en claro que su compromiso es restaurar el orden y la paz en áreas que han sido duramente afectadas por la violencia. Con este ultimátum, el presidente electo no solo desafía a los líderes del crimen organizado, sino que establece un foco claro en la recuperación de la confianza de los ciudadanos en las instituciones.

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