Abinader defiende la democracia en las Américas ante Nicaragua
Luis Abinader, presidente de la República Dominicana, reafirmó su defensa de la democracia en respuesta a la decisión de Nicaragua de no realizar más elecciones. La condena a las declaraciones del régimen de Ortega refuerza la importancia de los procesos electorales en la región.

El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, expresó recientemente su firme compromiso con la defensa de la democracia y el derecho a elegir libremente a los líderes por parte de los pueblos de América. Esta declaración surge tras la polémica generada por el anuncio del mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, quien afirmó que “no volverán a haber elecciones” en su país. La postura del Gobierno dominicano se enmarca dentro de una creciente preocupación internacional sobre la situación política en Nicaragua, donde se han intensificado las críticas hacia el régimen autoritario de Ortega.
La respuesta dominicana fue contundente, señalando que la decisión del régimen nicaragüense representa un grave atentado contra los principios democráticos fundamentales y un ataque directo a los derechos de la ciudadanía nicaragüense. A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana reiteró su rechazo a las acciones de Ortega y subrayó que el respeto a los procesos electorales es un compromiso colectivo entre los países de las Américas, fundamental para el fortalecimiento de la democracia regional.
Abinader utilizó sus redes sociales para enfatizar que nadie tiene la facultad de privar a un pueblo de su soberanía electoral. En este contexto, el líder dominicano también subrayó que la defensa de la democracia en la región no es negociable y que cualquier intento de justificar la eliminación de elecciones será enérgicamente condenado.
La respuesta del régimen de Ortega no se hizo esperar. En un comunicado, el gobierno nicaragüense descalificó las críticas proveniente de Santo Domingo, refiriéndose a ellas como “servidumbres vergonzosas”. Además, intentó desacreditar la postura dominicana al dividir la responsabilidad entre la población de República Dominicana y su gobierno, afirmando que las acciones de sus líderes no reflejan la voluntad del pueblo. Esta dinámica pone de relieve las tensiones diplomáticas y la retórica hostil entre ambos gobiernos.
Siguiendo ese hilo de condena, el Gobierno dominicano también decidió llamar a consultas a su embajadora en Nicaragua. Este movimiento busca manifestar el desacuerdo de República Dominicana con las declaraciones recientes de las autoridades nicaragüenses, que son vistas como un incumplimiento de los principios democráticos y de los compromisos establecidos en el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La situación en Nicaragua ha generado un clima de incertidumbre respecto a los futuros comicios, previstos para 2027. La decisión de Ortega de suspender elecciones ha abierto un nuevo capítulo en la presión internacional sobre su gobierno, y ha intensificado el debate sobre la legitimidad de su administración ante la comunidad internacional. En este escenario regional, la postura de Abinader reafirma la posición de República Dominicana como defensora de los derechos democráticos en la región.