Abogado de Battista presenta defensa por supuestas amenazas de una mafia
El caso de Miguel Edgardo Battista, acusado de privación ilegítima de la libertad, dio un giro con la defensa de su abogado, quien argumenta que el encierro era por miedo a un grupo mafioso. Esta versión contrasta con la hipótesis de violencia intrafamiliar que sostiene el Ministerio Público Fiscal.

Miguel Edgardo Battista, un bioquímico de 71 años que enfrenta cargos por privación ilegítima de la libertad y abandono de persona, se encuentra en prisión preventiva mientras avanza la investigación de las condiciones de vida en su hogar en Esquel. Su abogado, Daniel Sandoval, ha desarrollado una estrategia de defensa que busca rebatir la acusación de secuestro, proponiendo en su lugar que el encierro fue una medida de protección debido a amenazas de un grupo mafioso.
Sandoval sostiene que la decisión de mantener a la familia aislada y las ventanas tapiadas se originó en un contexto de temor por presiones externas, especialmente durante la pandemia de COVID-19. En ese tiempo, Battista ganó notoriedad al promocionar un suplemento a base de alfalfa que, según él, fortalecía el sistema inmunológico. Esta nueva visibilidad generó discriminación por parte de los sectores farmacéuticos, lo que habría derivado en extorsiones sistemáticas contra el científico. Sandoval menciona que Battista logró reunir pruebas de estas amenazas, alegando que le fueron reclamados cerca de 90 mil dólares bajo coerción.
El abogado también citó un incidente violento ocurrido en Trevelin en 2022, donde un grupo de personas viajó desde Buenos Aires para agredirlo y obligarlo a firmar un pagaré. Aunque se presentó una denuncia, la causa fue archivada al no poder identificarse a los agresores. Este suceso, según Sandoval, contribuyó al gradual aislamiento de la familia, quienes se sintieron amenazados en su propio hogar. A esto se suma la aparición de municiones en la vereda como una amenaza clara, lo que llevó a la pareja a optar por el aislamiento total del entorno social.
La defensa de Battista se enfrenta a una fuerte imagen pública de él como un secuestrador. Sin embargo, el abogado planteó que hay antecedentes de violencias sufridas por la familia, más allá de las acusaciones en su contra. La relación con el contexto de la pandemia fue vital en la percepción del caso, ya que las condiciones de vida en Esquel se veían afectadas por la situación general del país, reflejándose en la angustia y el miedo que sentían al verse envueltos en este contexto.
A medida que la investigación del Ministerio Público Fiscal avanza, la defensa está trabajando para visibilizar esta versión alternativa de los hechos, en un caso que ha captado la atención en la región y ha generado debates sobre violencia, salud mental y protección familiar.