ADCDiario

Adolescente patagónico cambia su nombre por burlas y malestar

Un adolescente en Viedma logró cambiar legalmente su nombre y agregar el apellido materno debido a las constantes burlas que experimentaba por su identidad original. La decisión judicial se fundamentó en su bienestar y la necesidad de adoptar una identidad más acorde a su vivencia personal.

3 min de lectura
Compartir
Adolescente patagónico cambia su nombre por burlas y malestar

Un joven de Viedma obtuvo la autorización de la justicia para cambiar su prenombre y sumar el apellido materno en su documentación oficial. Esta decisión, enmarcada en el fuero de Familia, se tomó tras evidenciar el profundo rechazo que el chico sentía hacia su nombre original, al que atribuía un significado histórico y religioso que no resonaba con su identidad. Las burlas y el malestar en su entorno llevaron al adolescente a buscar esta modificación legal, considerada un paso crucial para su bienestar emocional y social.

La incomodidad del chico iba más allá de una simple preferencia; llegó al punto de afectar seriamente su vida cotidiana. En el expediente judicial, el joven manifestó que responder a su nombre original le generaba inquietudes y le dificultaba realizar trámites personales, provocando que postergara situaciones importantes simplemente para evitar el uso de esa identidad. Por ello, decidió adoptar el nombre que sus padres habían elegido para él durante el embarazo, utilizándolo en su entorno social y en plataformas digitales.

La jueza a cargo del caso determinó que la modificación del nombre era un derecho personalísimo. En su fallo, consideró que la identidad humana tiene una parte estática y otra dinámica, que está sujeta a cambios en función de aspectos morales y culturales que varían a lo largo del tiempo. Aunque el Código Civil y Comercial establece la estabilidad registral como regla general, permite excepciones en casos donde hay razones válidas que comprometen la personalidad del individuo.

Los informes aportados al juicio confirmaron el rechazo persistente del adolescente hacia su nombre original, así como el impacto positivo que el cambio producido tuvo en su vida en general. Desde el año 2022, el estudiante había solicitado ser llamado por el nombre elegido, y las evaluaciones escolares dejaron entrever que este cambio repercutió de manera favorable en su confianza y su integración dentro del ámbito académico.

Con base en pericias psicológicas que descartaron influencias externas o decisiones temporarias, la justicia priorizó el bienestar del joven, concluyendo que la continuidad del uso del nombre anterior generaba consecuencias adversas en su existencia cotidiana. Así, resolvió realizar la actualización de su partida de nacimiento de manera inmediata, habilitando al chico a vivir con una identidad que se alinea con su sentido del ser y su entorno.

Compartir

Más noticias