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Aguará guazú sorprende en Córdoba y genera operativo policial

Este jueves, un aguará guazú, el cánido más grande de Sudamérica, fue visto corriendo por las calles de Villa Santa Rosa, Córdoba. Autoridades locales llevaron a cabo un operativo para resguardarlo y trasladarlo a un centro de fauna.

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Aguará guazú sorprende en Córdoba y genera operativo policial

En la madrugada de este jueves, habitantes de Villa Santa Rosa, una localidad en la provincia de Córdoba, se encontraron con un inesperado visitante: un aguará guazú, conocido por ser el cánido más grande de Sudamérica. El avistamiento del animal generó un profundo susto entre los vecinos, quienes lo vieron correr por las calles del barrio. Personal de la Policía que se encontraba en patrullaje preventivo advirtió su presencia y activó un operativo conjunto con la Guardia Local y el personal municipal para asegurar su captura.

La intervención incluyó el traslado del aguará guazú a un lugar seguro, contando con el apoyo de la Policía Ambiental de Oncativo. El cánido fue llevado al centro de fauna Tatú Carrera, en Casa Grande, donde permanecerá en cuarentena hasta que se confirme su estado de salud y se evalúe su regreso a su hábitat natural. Este tipo de sucesos, aunque inusuales, son cada vez más relevantes, considerando el estado de amenaza que enfrenta esta especie.

El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), que puede llegar a pesar hasta 40 kilos y medir 1,5 metros de largo, se caracteriza por su silueta distintiva y su pelaje de tonalidades rojizas. Como un animal solitario y de hábitos nocturnos, no representa peligro para los seres humanos. Su dieta es variada, abarcando pequeños mamíferos, aves, reptiles, insectos y algunas frutas silvestres. Sin embargo, su población se ve amenazada por la reducción de su hábitat, despojado por la expansión de la frontera agropecuaria y el crecimiento de los núcleos urbanos, así como por la mortalidad en carreteras.

Históricamente, su supervivencia ha estado perjudicada por riesgos culturales, en gran parte debido a la mitología popular que relaciona al aguará guazú con la leyenda del lobizón. Esta historia, que ha persistido en ámbitos rurales, sugiere que el séptimo hijo varón de una familia se convierte en una criatura mitad humano, mitad bestia, fortaleciendo la persecución y el temor hacia el cánido. Dicha percepción ha generado consecuencias negativas sobre la suerte del aguará guazú al ser considerado un portador de mala fortuna.

Conocido en varias provincias argentinas, desde Corrientes hasta Córdoba, el aguará guazú ahora enfrenta el desafío de la protección frente a mitos y amenazas reales, lo que subraya la necesidad de mayor conciencia y conservación de especies en peligro. Las autoridades insisten en la importancia de asegurar que estos animales puedan ser rescatados y devueltos a sus ecosistemas, aminorando así la percepción negativa que los rodea.

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