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Alejandra Omaña defiende su activismo ante acusaciones de proxenetismo

La senadora Alejandra Omaña, conocida como Amaranta Hank, rechaza acusaciones de proxenetismo y defiende su activismo por los derechos de trabajadoras sexuales en Colombia.

Por Yeison Andrés López Romero5 min de lectura
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Alejandra Omaña defiende su activismo ante acusaciones de proxenetismo

La senadora colombiana Alejandra Omaña, popularmente conocida como Amaranta Hank, se pronunció en el Senado ante las acusaciones de la congresista Jennifer Pedraza, quien la señaló de tener vínculos con redes de proxenetismo. Hank, ex actriz de cine para adultos, desmintió categóricamente estas afirmaciones y reivindicó su rol como activista en la defensa de los derechos de las mujeres dedicadas al trabajo sexual, en un contexto donde Colombia es uno de los principales productores de contenido para adultos a nivel mundial.

Durante su intervención, Hank expresó su consternación por las acusaciones que, a su juicio, asocian injustamente su labor con el negocio del proxenetismo. En este sentido, subrayó que su activismo busca proporcionar apoyo integral a las trabajadoras sexuales, muchas de las cuales enfrentan condiciones laborales precarias y han sido víctimas de explotación por parte de algunos empresarios del sector. La senadora enfatizó que su equipo ha estado comprometido durante casi una década en brindar asistencia psicológica y legal a estas mujeres, tanto a aquellas que desean abandonar el trabajo sexual como a las que eligen permanecer en él.

En Colombia, el fenómeno del modelaje webcam ha crecido significativamente, generando ingresos que rondan los 1.500 millones de dólares anuales. A pesar del auge de esta industria, las denuncias sobre explotación y maltrato son una constante. Hank resaltó que muchas trabajadoras son jóvenes sin acceso a educación superior, así como mujeres ancianas que dependen de esta actividad para su sustento diario.

Además, la senadora puntualizó que su compromiso radica en proteger a estas mujeres de la violencia de género y en asegurar que el Estado les brinde las garantías necesarias. La criminalización del trabajo sexual ha exacerbado la vulnerabilidad de estas mujeres, y su lucha está orientada a dignificar su labor y a asegurarse de que no sean desprotegidas al ser víctimas de violencia.

Amaranta Hank también subrayó la necesidad de poner fin a esta asociación errónea entre el activismo social y el proxenetismo. Aclaró que no hay lugar para prácticas ilegales dentro de su trabajo y que las denuncias por explotación laboral son un fuerte indicador de la necesidad de actuar en defensa de los derechos de estas trabajadoras.

Finalmente, Hank anunció que tomará acciones legales para contrarrestar las afirmaciones en su contra y subrayó la urgencia de establecer políticas públicas que reconozcan y protejan a las mujeres en situación de vulnerabilidad en el sector del trabajo sexual.

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