Alerta por explosiones en el volcán Nevados de Chillán afecta localidades neuquinas
El volcán Nevados de Chillán, en Chile, registró una explosión reciente que repercute en localidades del norte neuquino. Las autoridades advierten sobre la posibilidad de caída de ceniza, aunque esta vez no impactó en Argentina. Se mantiene un monitoreo constante debido a la actividad sísmica relacionada.

El volcán Nevados de Chillán, ubicado en la región chilena de Ñuble, tuvo una nueva explosión el pasado miércoles a las 12.34, generando una columna de gases y material volcánico que alcanzó aproximadamente 1.320 metros por encima del cráter. Esta actividad ha sido monitorizada por el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin), que alerta sobre la posibilidad de nuevas explosiones en el futuro debido a la reciente actividad sísmica registrada.
Las localidades argentinas más cercanas al volcán Nevados de Chillán son Las Ovejas, Manzano Amargo y Varvarco, situadas a 56, 58 y 65 kilómetros, respectivamente. Estas comunidades son las más propensas a recibir ceniza en caso de que el viento sople hacia la Argentina tras un evento eruptivo. Sin embargo, en esta ocasión, el material expulsado se dispersó hacia el noroeste, por lo que no hubo consecuencias directas en el territorio argentino.
Es importante destacar que esta no fue la única explosión reciente del volcán, ya que el domingo 25 de octubre se registraron al menos siete explosiones que arrojaron gases, ceniza y fragmentos de roca. Durante esas erupciones, las columnas de material superaron los 1.000 metros y en algunos casos alcanzaron más de 2.000. La dirección de la dispersión de la ceniza, que depende de factores como el viento y la intensidad de la explosión, es crucial para determinar el impacto en el lado argentino de la cordillera de los Andes.
El Nevados de Chillán ha presentado actividad eruptiva desde 2016, atravesando ciclos de explosiones y emisiones de gases y ceniza que han generado cambios en su morfología. A lo largo de este periodo, se han producido variaciones en la intensidad de la actividad volcánica. Este año, el Sernageomin decidió ampliar la zona de exclusión alrededor del cráter hasta dos kilómetros, con el fin de proteger a las personas de posibles explosiones y la caída de material volcánico.
El seguimiento y monitoreo de la situación continúan, considerando que la ceniza, aunque puede dispersarse a grandes distancias, es sujeta a las condiciones meteorológicas y otros factores técnicos. La situación se mantiene bajo alerta amarilla, lo que indica la posibilidad de eventos eruptivos de similar o mayor magnitud.
Las autoridades exhortan a la comunidad a estar atentas a los reportes oficiales y a no acercarse a las zonas de riesgo designadas, ya que, aunque la actividad del volcán podría no impactar de inmediato en las localidades cercanas, la situación sigue siendo volátil.