Alerta por Súper El Niño: incremento de temperatura en el Pacífico genera riesgos climáticos
La NOAA ha elevado la alerta por el fenómeno de El Niño, señalando un aumento de 1,8 °C en las temperaturas del Pacífico, lo que podría generar eventos climáticos extremos. En Argentina, los efectos variarán según la región, con mayor riesgo de precipitaciones intensas en algunas zonas y cambios complejos en la Patagonia.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha emitido una nueva alerta sobre el fenómeno conocido como Súper El Niño, tras registrar una anormalidad de 1,8 °C en las temperaturas del océano Pacífico central. Este calentamiento podría alterar la circulación atmosférica y aumentar la probabilidad de eventos climáticos severos en diversas regiones del mundo, incluida Sudamérica.
La NOAA había anticipado que el desarrollo de El Niño este año tendría una alta probabilidad de ocurrencia, estimando en un 82% su establecimiento entre mayo y julio, y en un 96% su continuidad durante el invierno 2026-2027 en el hemisferio norte. Estas proyecciones indican que el fenómeno podría influir significativamente en los patrones de clima durante el año y los expertos están analizando de cerca las posibles consecuencias de este calentamiento en la región.
El fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) se presenta cuando las temperaturas en el Pacífico ecuatorial central y oriental superan los valores normales, con interacciones en la circulación atmosférica. La intensidad se mide mediante la anomalía de temperatura en la región conocida como Niño 3.4; un valor por encima de 0,5 °C indica condiciones de El Niño. Sin embargo, un incremento en la intensidad no necesariamente se traduce en efectos más destructivos para todas las áreas, sino que eleva la probabilidad de anomalías climáticas en general.
En el caso de Argentina, los cambios en los patrones de precipitación se hacen evidentes con la llegada de El Niño. Regiones como el Litoral, el noreste y la parte pampeana suelen experimentar un aumento en las precipitaciones, lo que incrementa el riesgo de lluvias intensas y posibles inundaciones.
Para la Patagonia, la relación resulta más complicada. Si bien las condiciones atmosféricas asociadas a El Niño pueden alterar la distribución de precipitaciones y temperaturas, no es posible atribuir automáticamente cada ola de frío o nevadas a este fenómeno. Los impactos pueden variar considerablemente dentro de la región patagónica.
A medida que se despliega el fenómeno, especialistas estarán atentos para monitorear las condiciones en los meses venideros. Esto permitirá evaluar de forma más precisa los posibles impactos climáticos que puedan surgir durante el año en curso. Mantener una vigilancia constante será clave para anticipar y mitigar los efectos adversos que podría acarrear el Súper El Niño en diferentes localidades de Argentina.
El fenómeno se presenta como un recordatorio de la necesidad de estar preparados ante las variaciones climáticas que afectan no solo a la Patagonia sino a toda la geografía nacional, dado el papel crucial del clima en la economía y la seguridad de las comunidades.