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Alfajores Baltazar S.A. enfrenta la quiebra tras una caída drástica en sus ventas

Alfajores Baltazar S.A., conocida por su marca Alfa Pampa, ha declarado concurso preventivo tras una significativa disminución en sus ventas y un aumento descontrolado de deudas. La compañía busca reestructurarse y negociar con acreedores para continuar operando.

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Alfajores Baltazar S.A. enfrenta la quiebra tras una caída drástica en sus ventas

Alfajores Baltazar S.A., fabricante de la reconocida marca de alfajores Alfa Pampa, se encuentra en una situación crítica tras ingresar en concurso preventivo debido a una fuerte caída en sus ventas y un creciente endeudamiento. La empresa, fundada en 2011 por Mariano Bonaventura y Sebastián Espina, había logrado posicionarse con éxito en más de 260 ciudades argentinas y había comenzado a exportar a diversos mercados internacionales, incluidos Estados Unidos y Nueva Zelanda.

Históricamente, el alfajor ha representado un producto emblemático dentro de la industria alimenticia en Argentina. Sin embargo, la actual crisis económica que afecta al país ha impactado de lleno en el consumo de este popular dulce. La situación se tornó crítica a medida que las ventas de la empresa disminuyeron de $3.646 millones en 2024 a $2.545 millones en 2025, lo que representa una caída superior al 30%.

El concurso preventivo fue dispuesto por el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 27 y permite a la empresa comenzar un proceso de reestructuración. Los acreedores tienen tiempo hasta el 9 de octubre para presentar la verificación de sus créditos, después de lo cual se elaborarán informes sobre el estado financiero de la firma. La situación se complicó aún más al registrar pérdidas que superan los $1.000 millones y un aumento en los resultados negativos financieros.

En un sector en el que la competencia es feroz, este declive llegó en un momento en que los directivos de Alfa Pampa planeaban inversiones significativas por $500 millones para automatizar su producción y expandir sus líneas de productos. A pesar de tener una capacidad instalada para producir hasta 3,5 millones de alfajores mensuales, la compañía solo operaba al 29% de su potencial, lo que evidenció una falta de adaptación a las condiciones del mercado.

Ahora, con el futuro incierto, la compañía deberá enfocarse en las negociaciones con sus acreedores, cuyo éxito podría determinar su capacidad para reestructurarse y mantener los puestos de trabajo. La apertura del concurso plantea un desafío considerable, pero también una oportunidad de reorganización que podría permitirles seguir siendo un referente en el competitivo mercado de alfajores en la Argentina.

Este acontecimiento subraya la vulnerabilidad de muchas empresas en la industria alimentaria nacional, que continúan batallando contra un entorno económico desfavorable que limita tanto el consumo interno como las oportunidades de crecimiento.

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