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Alto Valle muestra una prometedora floración en la fruticultura 2026-2027

La campaña frutal otoño-invierno 2026-2027 en Río Negro y Neuquén inicia con una abundante floración en manzanos y perales del Alto Valle. Este fenómeno es considerado clave para el potencial de producción futura, aunque aún subsisten riesgos climáticos en las etapas posteriores del ciclo.

Por Alan Agustini4 min de lectura
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Alto Valle muestra una prometedora floración en la fruticultura 2026-2027

La temporada frutal 2026-2027 en Río Negro y Neuquén ha comenzado con una notable floración en los cultivos de manzanas y peras en el Alto Valle. Desde la segunda mitad de septiembre, la vista de estas chacras ha cambiado drásticamente, presentando árboles repletos de flores, las cuales brindan un espectáculo visual y aromático característico de la primavera.

Expertos del sector como productores y agrónomos han confirmado que la floración es abundante y muy positiva, lo cual genera expectativas de una buena cosecha. Raquel Brevi, del negocio Frutas Brevi, destacó la importancia de tener flores ya que son el inicio de los futuros frutos. Por su parte, Cristina Cervi de Mario Cervi e Hijos S.A enfatizó que la situación en las chacras es óptima, con árboles “explotados de flores”.

La floración es crucial ya que de ella depende el futuro desarrollo de la fruta. Sin embargo, esta etapa inicial es solo una parte del proceso, que también implica la polinización, cuaje y el crecimiento de los frutos. Si estas etapas se desarrollan adecuadamente, existe un alto potencial de producción para la temporada.

La campaña anterior estuvo marcada por adversidades climáticas significativas, como tormentas de granizo y heladas, que resultaron en una producción inferior a lo esperado. Este año, los pronósticos iniciales han generado optimismo entre los productores, quienes consideran que la floración actual es un signo alentador, aunque son conscientes de los peligros que aún pueden surgir en la fase de desarrollo de los frutos.

Además, el clima y las condiciones ambientales del Alto Valle juegan un papel vital en el éxito de la temporada. Los productores están atentos a la evolución climática, ya que factores como el viento o las heladas tardías pueden afectar seriamente la producción.

Por ahora, la atención en el Alto Valle se centra en mantener buenas prácticas agrícolas que aseguren la polinización y el desarrollo de la fruta, después de un arranque prometedor. Los próximos meses serán determinantes para consolidar las expectativas depositadas en esta floración favorable y así contribuir a la reactivación de la fruticultura regional.

De este modo, tanto Río Negro como Neuquén se posicionan nuevamente en el mapa productivo de frutas, esperando que esta temporada supere las dificultades pasadas y ofrezca un resultado alentador para los productores locales y la economía de la región.

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