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Ana Viola y su lucha por la Indicación Geográfica Patagonia en los vinos

Ana Viola, CEO de Bodega Malma y presidenta de la Cámara de Bodegas de la Patagonia, impulsa la defensa de la Indicación Geográfica Patagonia para asegurar la autenticidad del vino que se produce en la región. A través de su trabajo, busca evitar que empresas ajenas utilicen el nombre Patagonia en sus etiquetas, promoviendo al mismo tiempo el enoturismo como atractivo turístico en el sur argentino.

Por Lorena Vincenty5 min de lectura
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Ana Viola y su lucha por la Indicación Geográfica Patagonia en los vinos

Ana Viola, reconocida en el sector vitivinícola, se ha convertido en una figura clave para la defensa del nombre de Patagonia asociado a la producción de vinos. Desde su posición como CEO de Bodega Malma y presidenta de la Cámara de Bodegas Exportadoras, trabaja para proteger la Indicación Geográfica que asegura que el vino etiquetado como Patagonia sea realmente elaborado en esta región. Esta iniciativa no solo es esencial para preservar la autenticidad de los caldos, sino también para mantener la identidad de un producto que refleja la singularidad del sur argentino.

La Indicación Geográfica Patagonia ha comenzado a ganar importancia en el mundo vitivinícola, generando un interés creciente por parte de bodegas y consumidores. Viola explica que uno de los pilares de su trabajo es prevenir que otros intenten registrar la marca Patagonia en el sector vitivinícola. Cada vez que se identifica un intento de este tipo, la Cámara activa un protocolo que incluye el estudio de cada caso y la presentación de oposiciones ante la justicia para proteger el legado patagónico.

Este conflicto no es nuevo. Viola recuerda que uno de los primeros intentos de apropiarse del nombre Patagonia se inició alrededor del 2000, cuando un particular logró registrar la marca para vinos y comenzó a exigir pagos a las bodegas de la región. Gracias a la intervención del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y a diversas acciones legales lideradas por bodegueros locales, se logró registrar oficialmente la Indicación Geográfica como “Patagonia Argentina”, lo que permitió a las bodegas utilizar el término de forma legítima.

Desde entonces, la defensa de la Indicación Geográfica ha tomado un carácter internacional, ya que la Cámara de Bodegas trabaja en conjunto con el ministerio de Relaciones Exteriores y otras entidades para ampliar esta protección. Un ejemplo de ello es la inclusión de la IG Patagonia en los acuerdos negociados entre la Unión Europea y el Mercosur, donde se busca resguardar las indicaciones geográficas argentinas en el comercio internacional. Este avance es crucial para la promoción de los vinos patagónicos y su posicionamiento en el mercado global.

Además de la defensa del nombre, Ana Viola también se enfoca en el desarrollo del enoturismo, una estrategia que busca conectar el vino con la experiencia del visitante a través de activaciones en viñedos, gastronomía y la belleza natural de la Patagonia. Esto no solo potencializa la economía local, sino que también invita a un mayor reconocimiento del vino patagónico como un producto de alta calidad, lo que podría atraer a un nuevo público.

La lucha de Ana Viola y el sector vitivinícola patagónico continúa, buscando no solo proteger un nombre, sino también consolidar una identidad y un futuro próspero para la vitivinicultura en el sur argentino.

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