Anabel De Sosa, la primera mujer al frente de un grupo de Bomberos en Neuquén
Anabel De Sosa ha hecho historia al convertirse en la primera mujer en liderar un grupo de Bomberos de la Policía del Neuquén. Su carrera, marcada por sacrificios familiares y un compromiso constante, refleja el avance de la representación femenina en este ámbito.

Anabel De Sosa se ha convertido en la primera mujer en ocupar un rol operativo de liderazgo al frente de un grupo de Bomberos de la Policía del Neuquén. En la actualidad, ejerce como Oficial Ayudante, Oficial de Servicio y Jefa de Dotación. Su papel en esta fuerza implica gestionar equipos durante situaciones de emergencia y tomar decisiones cruciales en momentos de alta presión.
Originaria de Leandro N. Alem, Misiones, Anabel llegó a Neuquén tras un largo viaje de tres días en micro, que fue posible gracias a que sus padres vendieron parte del ganado familiar para costear su traslado. Este sacrificio familiar resuena en su memoria y se ha convertido en un pilar de su trayectoria. Apenas llega, se ofreció para unirse a la Policía del Neuquén y accedió a la Escuela de Cadetes. Pasó dos años en formación, donde encontró su verdadera vocación en la especialidad de Bomberos, un interés que no había considerado al principio.
Al ingresar a la Escuela, Anabel se sintió en desventaja en comparación con sus compañeros, muchos de los cuales provenían de familias con tradición en el servicio de Bomberos. Sin embargo, esta percepción se transformó cuando pudo competir en el proceso de selección para la especialidad. Su elección no solo cambió su carrera, sino que también la convirtió en un ejemplo de inclusión dentro de una actividad históricamente dominada por hombres.
Anabel destaca que, aunque todavía predominan los hombres en la actividad bomberil, cada vez hay más mujeres que se suman al servicio. La Jefa de Dotación lidera grupos de entre 12 a 16 miembros y su labor incluye no solamente la planificación y ejecución de estrategias de combate contra incendios, sino también la gestión del rendimiento del equipo y el cuidado del bienestar psicológico de sus integrantes.
Su jornada comienza a las 7 de la mañana, cuando analiza el estado de la unidad y se pone al tanto de la situación anterior. Su trabajo requiere habilidades de liderazgo, organización y empatía, ya que la responsabilidad de cuidar a su equipo implica saber identificar si alguien no se encuentra en condiciones para actuar en una emergencia. Anabel sostiene que en su experiencia, no hay distinciones de género en la práctica operativa.
La llegada de Anabel De Sosa al liderazgo en el cuerpo de Bomberos sugiere un cambio positivo en una profesión tradicionalmente estereotipada y puede inspirar a futuras generaciones de mujeres a considerar carreras en ámbitos en los que históricamente han sido subrepresentadas, especialmente en la Patagonia, donde el desafío de incorporar diversidad en las fuerzas de seguridad es un tema importante.