Análisis de proyectos aprobados y dudas sobre el RIGI
Desde su lanzamiento, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ha atraído 35 proyectos por más de 81 mil millones de dólares. Sin embargo, sólo 15 fueron aprobados y persisten dudas sobre su impacto fiscal y la generación de empleo.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), lanzado en 2024, ha presentado un total de 35 proyectos que suman más de 81 mil millones de dólares, según el Observatorio del RIGI. Sin embargo, hasta abril de 2026, solo 15 de estos proyectos han obtenido la aprobación formal. Este régimen fue concebido para atraer inversiones en sectores estratégicos, buscando reactivar la economía argentina y convertir al país en un polo de exportación de energía y minería.
Las inversiones aprobadas bajo el RIGI se concentran en su mayoría en los sectores de minería e hidrocarburos, donde empresas argentinas lideran en petróleo y gas, mientras que países como Suiza, Reino Unido, China, Canadá y Australia están fuertemente involucrados en la minería. De los proyectos presentados, 14 cuentan con resolución ministerial, mientras que 19 están aún en evaluación, lo que representa un 64% de los montos aún por aprobarse.
Recientemente, el Gobierno introdujo una versión ampliada conocida como “Súper RIGI”, diseñada para atraer inversiones en áreas tecnológicas como inteligencia artificial, centros de datos y producción de litio. Esta versión busca fomentar industrias que actualmente no tienen presencia significativa en Argentina y ofrece beneficios fiscales más atractivos que el régimen original.
Uno de los puntos más debatidos respecto al RIGI es el verdadero monto de dólares que ya se ha traducido en inversiones efectivas. Un informe del vicepresidente del Banco Central indica que, hasta marzo de 2026, los proyectos aprobados generaron un flujo de divisas neto de aproximadamente 762 millones de dólares, con ingresos brutos de 1.205 millones y egresos de 452 millones.
Sin embargo, persisten interrogantes sobre el costo fiscal que este régimen podría representar para el Estado, así como sobre los posibles efectos en la creación de empleo a largo plazo. A pesar de los beneficios impositivos prometidos, la realidad sobre la materialización de estos proyectos aún es incierta.
El análisis de estos datos sugiere que si bien el RIGI podría ser un facilitador de nuevas inversiones, el camino hacia su implementación efectiva y su impacto económico real sigue generando dudas entre los sectores involucrados y la ciudadanía en general.