Apicultores del Alto Valle denuncian la muerte de 9 millones de abejas
En el Alto Valle de Río Negro, apicultores han reportado la muerte de cerca de 9 millones de abejas, afectando a más de 440 colmenas. Este hecho genera preocupación por la polinización en la fruticultura, debido al uso inadecuado de fitosanitarios.

Cerca de 9 millones de abejas han muerto en Mainqué, en el Alto Valle de Río Negro, afectando al menos 440 colmenas de dos productores locales. Este incremento en la mortandad ha encendido las alarmas entre los apicultores de la región, que ahora trabajan en la protesta formal ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Los productores realizan diversas estimaciones, que indican que el número de colmenas afectadas podría superar las 500 a medida que continúe el relevamiento. La mortandad se ha registrado en un área que cubre aproximadamente dos kilómetros de radio a lo largo de la costa del río Negro. El impacto es significativo dado que, en promedio, cada colmena contiene más de 20.000 abejas.
Hasta el momento, no se ha determinado una causa concreta para la muerte de las abejas. Sin embargo, los apicultores sospechan que puede estar relacionada con la aplicación irresponsable de agroquímicos en la fruticultura local. Eduardo Riquelme, un referente del sector, ha manifestado su preocupación por el posible uso de productos fitosanitarios en horas inapropiadas, con dosis equivocadas, o sin previo aviso a los apicultores, lo que podría haber contribuido a la mortandad.
En un contexto complicado, los apicultores subrayan la importancia de las buenas prácticas agrícolas para proteger a las abejas. La comunicación entre fruticultores y apicultores resulta esencial para coordinar tratamientos y minimizar riesgos. Además, el uso adecuado de fitosanitarios juega un rol crucial para salvaguardar no solo a las abejas, sino también a otros organismos polinizadores vitales para el ecosistema agrícola.
La muerte de estas abejas plantea graves inquietudes respecto a la disponibilidad de colmenas para la polinización de cultivos frutales en la región. Como resultado, algunos productores están considerando proteger sus colmenas, lo que podría derivar en una futura escasez de estos insectos fundamentales para la producción agrícola.