Argentina alcanza récord exportador a pesar de la caída en importaciones
Argentina reportó un superávit comercial de casi 3 mil millones de dólares en septiembre, impulsado por un récord de exportaciones. Sin embargo, la caída en las importaciones de bienes fundamentales plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento económico.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ha publicado los datos del comercio exterior argentino correspondiente a septiembre de 2026, con resultados que muestran un superávit comercial de US$ 2.976 millones, casi el triple respecto al mismo mes de 2025. Las exportaciones alcanzaron un récord de US$ 10.036 millones, lo que representó un incremento interanual del 23,5%. Por su parte, las importaciones fueron de US$ 7.060 millones, registrando una ligera disminución del 1,8%. Desde enero hasta septiembre, el saldo acumulado se sitúa en US$ 21.198 millones, 3,5 veces más que el año anterior.
El notable incremento en las exportaciones es en gran parte atribuible a un aumento en los precios internacionales. Aunque se observó un crecimiento del 16,4% en los precios, el volumen de cantidades exportadas subió solo un 6%. Los productos primarios vieron un incremento del 9,2% en valor, aunque las cantidades cayeron un 3,4%, señalando que el impulso no proviene de un mayor embarque físico, sino de la escalada de precios globales, especialmente en el sector energético.
El rubro energético fue clave: las exportaciones de combustibles y energía totalizaron US$ 1.781 millones, casi duplicando los registros de septiembre de 2025, gracias a un aumento del 33,4% en precios y del 39,8% en volúmenes. Este crecimiento se apoya en el incremento del precio del petróleo, que se encuentra alrededor de los US$ 110, favorecido por tensiones geopolíticas en el Medio Oriente.
Sin embargo, el panorama en el sector de importaciones sugiere una debilidad estructural. La reducción en la compra de bienes de capital, con una caída del 16%, y los bienes de consumo, que bajaron un 8,5%, impactan negativamente en la perspectiva de inversión y crecimiento. En general, los bienes intermedios mostraron un aumento en valor del 11,9%, pero esto se debió casi en su totalidad a un incremento del 15,7% en precios, mientras que las cantidades experimentaron una caída del 3,2%.
La disminución en la adquisición de energía, con un desplome del 29,4% en volúmenes, también es un indicador preocupante. La situación revela que el superávit no proviene de una sólida expansión en la producción interna, sino de un ajuste en las importaciones. En consecuencia, esto podría traducirse en una contracción del mercado interno y un freno en la actividad industrial, ya que la falta de insumos puede resultar en menos producción.
En resumen, aunque los números indican un alivio temporal en la balanza comercial, la combinación de precios altos y volúmenes estancados plantea la necesidad de reinvención y reestructuración de la producción y del mercado interno argentino. Sin inversiones que faciliten la renovación de equipos y maquinaria, la sostenibilidad del crecimiento económico queda en entredicho.