Argentina busca posicionarse como hub de data centers con inversión millonaria
Argentina se propone convertirse en un centro tecnológico, con inversiones significativas en data centers. Sin embargo, crecen las inquietudes sobre el consumo de recursos y su impacto ambiental en un contexto de oferta y demanda creciente.

Actualmente, Argentina cuenta con 67 centros de datos registrados, que incluyen tanto instalaciones en operación como proyectos anunciados, lo que refleja un creciente interés en esta área. El gobierno de Javier Milei busca atraer a grandes corporaciones tecnológicas, resaltando las ventajas del país, como su vasta extensión de territorios, abundancia de agua y energía a precios accesibles. No obstante, el desarrollo de estos centros también genera tensiones debido al alto consumo de recursos necesario para su funcionamiento.
Estos data centers son infraestructuras clave que albergan servidores y sistemas de almacenamiento para procesar y distribuir grandes volúmenes de información. La digitalización y el avance de la inteligencia artificial han incrementado la demanda de espacios especializados, exigiendo cada vez más capacidad de procesamiento y consumo energético. Por lo tanto, la expansión de esta infraestructura no solo depende de la inversión, sino también de la planificación en cuanto al uso sostenible de recursos.
Entre los proyectos destacados recientes, se incluye una carta de intención entre OpenAI y Sur Energy para establecer un centro de datos en la Patagonia, con una inversión proyectada de 25 mil millones de pesos. Además, la empresa polaca Green Capital anunció un data center en Trelew, cuya capacidad informática podría requerir 3.000 MW de energía para el año 2033. Sin embargo, ambos proyectos se encuentran aún en fases preliminares, lo que genera incertidumbre sobre su viabilidad.
La llegada de empresas como Claro y Oracle, que planean lanzar una nube de hiperescala a fines de 2026, también refleja el crecimiento del sector, aunque se advierte que aún falta un ordenamiento de la información sobre la infraestructura existente y proyectada en el país. En este sentido, los expertos subrayan la necesidad de un marco regulatorio claro que permita la expansión de estos centros de datos sin comprometer recursos clave como el agua y la energía.
La situación también despierta preocupaciones sobre el impacto ambiental que la proliferación de data centers puede acarrear, especialmente en regiones como la Patagonia, donde se han identificado como necesarios los recursos hídricos para su operación. Este dilema plantea un desafío significativo: lograr un balance entre la atracción de inversiones y la preservación del entorno, crucial para el desarrollo sostenible de la región.
El panorama futuro sugiere que, si bien las inversiones en data centers prometen ser un motor de desarrollo económico, es esencial que se gestione adecuadamente el uso de los recursos y se establezcan condiciones que mitiguen los posibles efectos negativos sobre el medio ambiente. La discusión sobre el crecimiento equilibrado de este sector y sus resultados a largo plazo seguirá ocupando el centro de la agenda nacional.