Argentina retira los aviones Súper Étendard tras más de 40 años de servicio
La Armada Argentina anunció la baja definitiva de los aviones Súper Étendard, que formaron parte fundamental de la Guerra de Malvinas en 1982. Esta decisión se enmarca en el Plan Dédalo, para modernizar la aviación naval y reemplazar sistema obsoletos.

La Armada Argentina ha confirmado la desprogramación definitiva de los aviones Súper Étendard, que se llevará a cabo durante el presente año, marcando el cierre de una era para este icónico modelo. Los cazabombarderos franceses, que dejaron una huella imborrable en la historia militar del país tras su participación en la Guerra de Malvinas, donde hundieron dos barcos británicos utilizando misiles Exocet, ya no volaban debido a problemas de mantenimiento y escasez de repuestos.
El anuncio oficial fue realizado por el contraalmirante Román Enrique Olivero durante una ceremonia en la Base Aeronaval Punta Indio. Esta baja es parte del Plan Dédalo, una iniciativa destinada a modernizar la Aviación Naval argentina, que busca reemplazar sistemas obsoletos e incorporar nuevas capacidades operativas para asegurar la eficacia de las fuerzas armadas.
Originalmente, la flota de cinco Súper Étendard llegó a Argentina en 1981, justo un año antes del conflicto del Atlántico Sur. Su capacidad para lanzar misiles AM39 Exocet les permitió realizar ataques significativos contra la flota británica, solidificando así su importancia histórica. Sin embargo, con el tiempo, la dedicación al mantenimiento de estos aviones se complicó debido a la discontinuidad de piezas y repuestos, convirtiéndose Argentina en el último usuario global de este modelo.
Además, se había planeado la incorporación de otros cinco Súper Étendard Modernisé (SEM), que Argentina adquirió a Francia en 2018 por aproximadamente 14 millones de euros. Este programa buscaba recuperar la capacidad de ataque aeronaval de las Fuerzas Armadas, pero no se pudo concretar su entrada en servicio a causa del embargo británico que afecta componentes críticos y la falta de piezas necesarias.
Este hecho resalta no solo la problemática de la infraestructura militar en el país, sino que también pone de manifiesto la necesidad de un proceso de modernización más ágil y efectivo que sustente las capacidades defensivas de Argentina.
A medida que se avanza en el Plan Dédalo, se espera que la Armada Argentina continúe buscando alternativas para no solo reemplazar los aviones retirados, sino también asegurar una flota actualizada que cumpla con los estándares modernos de defensa.