Argentina, uno de los peores países en calidad del aire
Según un estudio internacional, Argentina se posiciona como el quinto país con peor calidad del aire, afectando gravemente la salud pública.

Un reciente estudio de Compare the Market ha colocado a Argentina en el puesto 84 de un total de 88 naciones evaluadas en términos de calidad del aire y salud respiratoria, clasificándola como el quinto país con peores condiciones a nivel mundial. La puntuación asignada al país fue de 61,86 sobre 100, reflejando la urgencia de abordar la problemática de la contaminación ambiental.
El análisis muestra que, a pesar de que los niveles de contaminación por partículas finas (PM2,5) en Argentina son relativamente bajos, ubicándose en 9,2 µg/m³, otros factores sanitarios están afectando drásticamente esta calificación. La mortalidad respiratoria, que se sitúa en 49,19 por cada 100.000 habitantes, se destaca como una de las cifras más alarmantes, solo superada por Kazajistán. Asimismo, la alta prevalencia de asma, con 6.299,26 casos cada 100.000 habitantes, plantea un desafío significativo para el sistema de salud pública del país.
Por otra parte, la huella de carbono de Argentina también contribuye a su baja puntuación, con emisiones anuales que alcanzan 365.680.000 toneladas de CO₂e. Este elevado nivel de emisiones es un aspecto que, sin duda, afecta la evaluación ambiental del país y su compromiso con prácticas sostenibles.
En comparación con otros países, Estados Unidos se posiciona como el peor en el ranking global, con 5.960 millones de toneladas de emisiones y más de 10.800 casos de asma por cada 100.000 habitantes. Egipto y Emiratos Árabes Unidos también figuran entre las naciones más contaminadas, evidenciando una crisis ambiental en distintos lugares del mundo.
Contrario a esta situación, países como Estonia, Letonia y Lituania lideran el índice con puntuaciones que superan los 90, destacándose por la calidad del aire y mejores indicadores sanitarios. Esta disparidad subraya la necesidad urgente de políticas más efectivas y sostenibles en Argentina.
Con este panorama, es crucial que los responsables políticos y de salud pública evalúen estrategias que mejoren la calidad del aire y aborden la alta prevalencia de enfermedades respiratorias en la población. Sin acciones concretas, la salud de millones de argentinos seguirá en riesgo, y el país mantendrá su negativa posición en este ranking internacional.