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Argentina y EE.UU. lanzan el Corredor Andes-Atlántico con inversión de US$7000 millones

Argentina y Estados Unidos han lanzado el Corredor Andes-Atlántico, un acuerdo que contempla una inversión de hasta 7000 millones de dólares. El objetivo es modernizar la infraestructura y fortalecer las exportaciones de energía y minerales, especialmente desde Vaca Muerta.

Por Gabriel Jara5 min de lectura
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Argentina y EE.UU. lanzan el Corredor Andes-Atlántico con inversión de US$7000 millones

La Cancillería argentina y la Embajada de Estados Unidos anunciaron la creación del Corredor Andes-Atlántico, un esfuerzo conjunto destinado a modernizar y potenciar la infraestructura económica de Argentina. Este acuerdo fue oficializado en Nueva York durante la Asamblea General de la ONU, con la presencia del canciller argentino, Pablo Quirno, y el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau.

El proyecto busca atraer inversiones tanto públicas como privadas que se centren en sectores clave como el transporte, la energía y las telecomunicaciones. A través de este esquema, se aspira a facilitar un incremento en las exportaciones de minerales, petróleo y gas, con el respaldo financiero y técnico de Estados Unidos. Esto incluye una inversión de 7000 millones de dólares a través del EXIM Bank, destinada particularmente a recursos energéticos y minerales críticos en Argentina.

Un aspecto prominente del Corredor es su enfoque en el desarrollo de la cuenca de Vaca Muerta, que es una de las reservas no convencionales de gas y petróleo más importantes del mundo. El acuerdo contempla la implementación de tecnologías avanzadas y la movilización de financiamiento estadounidense para mejorar la eficiencia y la seguridad en este sector. Además, se buscarán líneas de crédito, garantías y seguros que fomenten la participación de empresas estadounidenses en este campo.

Las prioridades del proyecto se dividen en cuatro áreas operativas. El sector de transporte se enfocará en la rehabilitación y expansión de la red ferroviaria, así como en la mejora de los puertos y ríos navegables. Esto permitirá aumentar la competitividad de empresas estadounidenses que busquen participar en licitaciones o actuar como subcontratistas en proyectos de infraestructura.

En términos de impacto regional, el Corredor Andes-Atlántico podría significar un notable impulso para la economía argentina, especialmente en provincias productoras de energía y minerales. La modernización de la infraestructura de transporte es crucial para asegurar que las exportaciones puedan moverse de manera eficiente hacia los mercados internacionales, lo que podría traducirse en un crecimiento significativo para la economía patagónica, particularmente en áreas como Neuquén.

De cara al futuro, los gobiernos de Argentina y Estados Unidos han manifestado su compromiso con la implementación de este proyecto, que promete revalorizar la relación bilateral y afianzar las cadenas de suministro energético entre ambos países. La próxima fase del Corredor incluirá la identificación de proyectos específicos y el acompañamiento técnico necesario para llevarlos a cabo con éxito.

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