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Arrayán: 90 años de la casa de té más antigua de la Patagonia

Arrayán, la casa de té más antigua de la Patagonia, celebra 90 años desde su apertura en 1939. Fundada por la inglesa Renée Dickinson, su historia refleja un fuerte vínculo con la región y su cultura.

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Arrayán: 90 años de la casa de té más antigua de la Patagonia

La casa de té Arrayán, situada en San Martín de los Andes, conmemora sus 90 años de existencia desde su inauguración en 1939. Este establecimiento se distingue por ser la casa de té más antigua de toda la Patagonia. Fundada por Renée Dickinson, una inglesa que llegó a la región en 1936 con la intención de visitar a su hermano, Barney, la historia de Arrayán se convierte en un símbolo de la tradición y la cultura local.

Renée, quien originalmente pensaba en una estancia breve en la Argentina, se quedó cautivada por la belleza del paisaje. En 1937, tras recibir la tierra con la condición de que tuviera fines turísticos, comenzó a construir lo que hoy es un icónico punto de encuentro frente al lago Lácar. La casa de té fue construida con madera de ciprés, transportada por bueyes, antes de que se estableciera el Parque Nacional Lanín, un dato significativo que destaca su valor histórico.

La apertura de Arrayán marcó el inicio de una tradición del té inglés en un entorno que antes no contaba con esta costumbre. Con un diseño que evoca un refugio de montaña, y equipamientos como su horno de leña, Arrayán ha mantenido su esencia a lo largo de los años. Aunque Renée falleció en 1943, su legado continúa presente, y su memoria se honra a través de un pequeño memorial donde se encuentran sus cenizas.

El establecimiento ha estado en manos de su familia desde sus inicios. Tras la muerte de Renée, Barney y Frances, su esposa, se hicieron cargo hasta que su hija, Janet Dickinson, tomó las riendas en 1982. Desde entonces, la casa ha pasado por diversos desafíos y cambios, pero siempre manteniéndose fiel a su historia y su contribución al turismo local. Gloria Figueroa, pastelera del lugar durante más de dos décadas, también se ha convertido en un pilar en la gestión de Arrayán, asegurando que las recetas tradicionales se sigan transmitiendo.

Hoy, con tres hectáreas de terreno que pertenecen a un área privada dentro de los límites del parque, Arrayán sigue siendo un símbolo de la cultura patagónica. Las celebraciones de este 90° aniversario no solo marcan el tiempo transcurrido, sino también la resistencia y adaptabilidad de una institución que ha sabido afrontar las vicisitudes del tiempo mientras se mantenía fiel a sus orígenes.

El futuro de Arrayán parece prometedor, ya que las nuevas generaciones están empezando a asumir roles clave en la gestión del lugar, asegurando la continuidad de su valiosa historia y la tradición del té en una de las regiones más hermosas de la Patagonia.

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