Auge del comercio electrónico en Argentina marca caída en ventas minoristas
Las ventas minoristas en Argentina cayeron un 3,8% en julio, mientras que el comercio electrónico mostró un aumento del 38% en el mismo período. Este fenómeno destaca un cambio en los hábitos de consumo y el impacto en las pymes locales.

En julio de 2026, el comercio minorista argentino enfrentó una caída del 3,8% en las ventas, marcando una tendencia negativa que afecta especialmente a los comercios de barrio. En contraposición, el comercio electrónico está experimentando un crecimiento sin precedentes, con Mercado Libre reportando un aumento del 38% en volumen facturado. Este contraste refleja una notable transformación en la manera en que los consumidores están eligiendo realizar sus compras.
Según un análisis realizado por Pablo Wende en su columna económica, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y Mercado Libre coinciden en que la migración hacia plataformas digitales va en aumento. La caída en las ventas de los comercios de barrio se asocia con un cambio estructural en los hábitos de consumo, que ahora privilegian las compras online y las entregas a domicilio. Este fenómeno se intensificó por la llegada de competidores internacionales como Temu, que han ampliado las opciones disponibles para los consumidores.
Además de la transformación en los hábitos de compra, el sistema de entrega "puerta a puerta" ha visto un crecimiento notable del 73% en el último año, lo que impacta de manera directa en las pequeñas y medianas empresas locales, especialmente aquellas dedicadas al bazar y el textil. Estas empresas enfrentan un desafío creciente para adaptarse a un entorno donde las plataformas digitales ofrecen conveniencia y diversidad.
Simultáneamente, el contexto económico actual, caracterizado por una desaceleración en la inflación, ha llevado a las familias argentinas a enfrentarse a nuevos desafíos financieros. Aunque la estabilización de las cuotas fijas de préstamos y tarjetas de crédito podría parecer un alivio, muchas familias se encuentran atrapadas en un ciclo de endeudamiento que creció por la expectativa de que los saldos se licuarían rápidamente. A esto se le suma el incremento de la morosidad en el sistema bancario, que ha subido entre un 12% y un 15%, muy por encima de los niveles históricos del 3% al 5%.
El panorama actual evidencia así una profunda transformación tanto en el comportamiento de los consumidores como en las dinámicas del mercado. Las PYMES locales deben adaptarse a un clima económico que les exige innovar y buscar estrategias para competir con los grandes jugadores digitales. Esto plantea desafíos significativos en su operación y supervivencia, destacando la necesidad de una mayor inversión en tecnología y logística.
A medida que los consumidores se inclinan cada vez más hacia el comercio digital, queda por ver cómo las pequeñas empresas podrán ajustarse a esta nueva realidad y qué medidas se implementarán para fomentar un equilibrio en el ecosistema comercial del país.