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Auge del vapeo en Río Negro y ampliación de espacios libres de humo

El uso del vapeo ha crecido significativamente entre los jóvenes, desafiando la disminución del consumo de cigarrillos. Como respuesta, Río Negro busca ampliar los espacios libres de humo en un contexto de preocupación por los riesgos asociados a estos dispositivos.

Por Lorena Roncarolo5 min de lectura
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Auge del vapeo en Río Negro y ampliación de espacios libres de humo

Desde la implementación de restricciones al tabaco, el consumo de cigarrillos en Argentina disminuyó considerablemente en la primera década del siglo XXI. Entre 2009 y 2012, más de 700.000 personas lograron dejar de fumar, impulsadas por políticas que fomentaban espacios públicos libres de humo. Sin embargo, esta tendencia ha comenzado a desacelerarse en los últimos años debido al auge del vapeo, especialmente entre los adolescentes, lo que ha generado nuevas inquietudes en las autoridades sanitarias.

La creciente popularidad de los dispositivos de vapeo ha sido alarmante, ya que se estima que su uso entre los jóvenes es nueve veces superior al de los adultos. Un estudio de la Asociación Latinoamericana de Tórax destaca que, en 2020, un 22,2% de los países de la región mostraron una disminución en el consumo de cigarrillos tradicionales, los cuales están siendo sustituidos por aerosoles y otros dispositivos de vapeo.

Expertos advierten que estos nuevos productos pueden aumentar de tres a cuatro veces el riesgo y la velocidad de adicción en comparación con los cigarrillos convencionales. Gustavo Zabert, docente en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Comahue, explica que, hasta principios de este siglo, el porcentaje de fumadores en Argentina rondaba el 30%, y la percepción social del fumar estaba normalizada en diversos espacios cerrados.

El cambio hacia políticas de espacios públicos libres de humo logró desplazar la imagen del fumar a una conducta menos aceptable socialmente, llevando a un porcentaje elevado de no fumadores a rechazar esta práctica en lugares compartidos. Con el tiempo, la percepción del fumar cambió, convirtiéndose en una actividad que se hace a escondidas, lo que, según Zabert, ha tenido un impacto positivo en la disminución de la cantidad de fumadores.

Sin embargo, el reciente resurgimiento del uso del vapeo ha planteado un desafío significativo para estas políticas de control del tabaco. A medida que se busca ampliar los espacios libres de humo en Río Negro, la atención se centra en educar a los jóvenes sobre los peligros que conlleva el uso de estos dispositivos. La preocupación radica en que, aunque los cigarrillos convencionales han perdido protagonismo, el nuevo fenómeno del vapeo podría revertir los avances logrados en la lucha contra el tabaquismo.

La lucha contra el consumo de tabaco en todas sus formas sigue siendo una prioridad en la región, donde las autoridades sanitarias trabajan para implementar estrategias efectivas que aborden tanto el vaping como el consumo del tabaco. La necesidad de seguir adelante con estas medidas se agudiza ante el hecho de que millones de jóvenes están ganando acceso a productos que, aunque a veces se consideran menos dañinos, también plantean serios riesgos para la salud.

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