Aumenta la morosidad en el país pese a los planes de refinanciación
La morosidad de los hogares en el país continúa en ascenso, destacando que un número significativo de clientes que refinanciaron sus deudas ha vuelto a incumplir. Este escenario genera inquietud en las entidades financieras justo cuando algunos indicadores empezaban a mostrar una posible estabilización en el deterioro crediticio.

La morosidad en los hogares argentinos sigue presentando niveles elevados, con nuevas señales de alerta que impactan directamente en el sistema financiero. Recientemente, se ha observado que un porcentaje considerable de los clientes que accedieron a refinanciaciones de sus deudas ha caído nuevamente en mora. Esto plantea nuevas preocupaciones para los bancos, que ven afectadas sus proyecciones de normalización de las carteras crediticias.
Algunas entidades bancarias han reportado que cerca del 30% de los clientes que ingresaron a planes de refinanciación volvieron a incumplir con sus pagos. Esta situación se presenta en un momento en que ciertos índices habían comenzado a mostrar signos de mejora. Según reportes del Banco Central, en julio la mora de las familias se ubicó en 12,9%, ligeramente por encima del 12,8% del mes anterior, mientras que la morosidad total en el crédito privado se fijó en 7,7%. Sin embargo, el crecimiento del saldo de créditos en situación irregular comenzó a desacelerarse, lo que generó expectativas sobre una posible estabilización del fenómeno.
Las entidades financieras están atentas a la mora temprana, que indica los atrasos en los pagos que no superan los 90 días. Este indicador alcanzó picos de más de 6 puntos en noviembre de 2025, pero logró descender a alrededor de 4 puntos en julio de este año. La mejora en este aspecto había alimentado la expectativa de que el deterioro del crédito comenzaba a dar señales de estabilización; no obstante, la reincidencia de los clientes refinanciados ahora pone en entredicho esta percepción.
Los factores detrás de este aumento en la morosidad son variados. La falta de recuperación del ingreso real y las condiciones de otorgamiento de créditos, que se flexibilizaron al inicio de la gestión, son aspectos que han contribuido a este panorama complicado. Al respecto, consultoras como Econviews han destacado que, aunque existieron intentos de refinanciar deudas, no se ha encontrado una solución definitiva al problema, que todavía se siente en un contexto de estancamiento crediticio.
Asimismo, EcoGo ha señalado que la morosidad familiar alcanzó niveles récord si se considera tanto el crédito bancario como el no bancario, el cual incurre en costos financieros más altos. Actualmente, la morosidad en el crédito no bancario varía entre el 25% y 30%, superando en varias ocasiones los niveles del sistema bancario. Mientras el crédito bancario se contrajo en un 0,8% real, el crédito no bancario creció un 1,5%, lo que indica un cambio en la dinámica de consumo de los ciudadanos.
En definitiva, la evolución de la morosidad en el país requiere seguir de cerca, ya que son muchos los hogares que enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras, y esto podría tener implicancias significativas para el sistema económico en su conjunto.