Aumentan las temperaturas y escasez de agua por El Niño este verano
El fenómeno climático de El Niño está generando un aumento en la temperatura del océano Pacífico, impactando en el clima y la disponibilidad de agua en diversas regiones de Argentina. Se espera que la primavera traiga lluvias intensas en el norte, pero déficit hídrico en la Patagonia y otras áreas.

El fenómeno climático conocido como El Niño ha registrado un incremento significativo en la temperatura del océano Pacífico ecuatorial, alcanzando cifras de hasta 2,2 °C en los últimos meses. Estas alteraciones en las temperaturas marinas influyen en los patrones climáticos a nivel mundial, con efectos sobre las precipitaciones y las temperaturas en diferentes regiones del planeta.
Históricamente, los episodios más severos de El Niño, como los ocurridos en 1982-1983 y 1997-1998, presentaron picos de temperatura de 2,5 °C y 2,4 °C respectivamente. Con las condiciones actuales, se estima que el fenómeno podría superar estos registros, lo que podría dar lugar a eventos climáticos extremos, incluyendo tormentas e inundaciones, así como sequías en diversas localidades.
En Argentina, se prevé un escenario mixto a corto plazo: mientras que las zonas del noreste, como Corrientes y Misiones, podrían recibir lluvia en exceso, regiones de la Patagonia y el resto de la pampeana enfrentarían un déficit hídrico. Esto podría complicar la gestión de los recursos hídricos, afectando particularmente a las actividades agrícolas en estas áreas más afectadas por la sequía.
Durante el mes de noviembre, las lluvias podrían intensificarse en el Litoral, con precipitaciones superiores a lo habitual en provincias como Formosa y Chaco, lo que beneficiaría a algunos cultivos. Sin embargo, esta situación también podría generar un mayor riesgo de inundaciones en áreas vulnerables, destacando la necesidad de una planificación adecuada para mitigar los efectos adversos.
Para diciembre, se anticipa un aumento generalizado de las precipitaciones en alrededor del 80% del país, impactando mayormente en las riberas de la cuenca del Plata. Este cambio afectará diversas actividades, incluida la navegación fluvial, y planteará desafíos importantes a las comunidades que habitan estas zonas.
El próximo año podría mantener la tendencia de lluvias superiores a la media en el Litoral, mientras que Cuyo y la región pampeana experimentarían anomalías de precipitación significativas. Esta variabilidad climática tiene potencial para afectar de manera notable la producción agrícola, complicando el desarrollo de cultivos que requieren de un régimen de lluvias regular.
El exceso de humedad que se espera en los meses venideros podría impactar en la calidad de la producción agrícola y facilitar la aparición de enfermedades en las plantas, lo que demandará estrategias de manejo agrícola adecuadas para asegurar la salud de los cultivos durante este verano.