Aumento de jaurías de perros asilvestrados amenaza fauna en Tierra del Fuego
Un estudio reveló que las jaurías de perros asilvestrados en Tierra del Fuego se han triplicado en cinco años, generando serios problemas para el ganado y la fauna silvestre. Esta situación se agrava por la falta de implementación de una ley destinada a su control.

Un reciente estudio realizado por el Conicet y la organización WCS Argentina ha evidenciado un aumento alarmante en la población de perros asilvestrados en Tierra del Fuego. En los últimos cinco años, la cantidad de estos animales ha crecido más de tres veces, lo que representa una grave amenaza tanto para el ganado como para diversas especies silvestres de la región. La investigación, que abarcó una estancia ganadera de 10.000 hectáreas, reveló que los cachorros observados eclipsan la cantidad total de perros identificados en años anteriores, lo que pone de manifiesto el problema de esta especie en la provincia.
Los perros asilvestrados, o “perros cimarrones”, son aquellos que han nacido en estado salvaje o han regresado a la vida silvestre tras haber estado en contacto con humanos. Estos animales pierden su socialización, adoptan comportamientos agresivos y se organizan en jaurías para cazar. Las cámaras trampa instaladas en la investigación entre octubre de 2018 y noviembre de 2023, registraron un incremente del 226% en la presencia de estos perros, mientras que las detecciones de zorros chilla, una especie autóctona, cayeron un 66%.
La ley específica para controlar la población de perros asilvestrados en Tierra del Fuego, aunque aprobada, aún no se ha reglamentado ni implementado. Esta normativa busca abordar una problemática creciente, donde la convivencia de estos animales con especies nativas se vuelve cada vez más delicada. La falta de acción ante esta ley genera preocupación en los sectores ganaderos de la provincia, que ya enfrentan dificultades debido a ataques recurrentes contra su ganado.
El hecho de que los perros se reúnan en grupos y busquen alimento hasta en la carroña les da ventajas sobre depredadores solitarios, como el zorro. Además, el aumento de la población de perros asilvestrados coincide con la disminución de los zorros culpeo fueguinos, cuya situación es crítica y se estima que quedan menos de 2.500 ejemplares en la provincia. La presión que ejerce esta nueva especie sobre los ecosistemas locales podría resultar en el desplazamiento de las especies autóctonas, incluyendo la caza de guanacos, que han sido registrados como víctimas de ataques en varias ocasiones.
Los resultados del estudio subrayan la urgencia de implementar el control de perros asilvestrados para proteger la fauna silvestre y el sector ganadero de Tierra del Fuego. Se necesita materializar acciones legislativas y comunitarias que permitan abordar esta problemática antes de que cause un daño irreversible en el ecosistema de la región.