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Aumento de la morosidad y caída salarial en julio de 2026

Durante julio de 2026, se registró un incremento en la morosidad crediticia que alcanzó el 18%, mientras que los salarios en el sector privado descendieron por tercer mes consecutivo, generando un deterioro en el poder adquisitivo de los trabajadores. Este escenario evidenció la contracción del financiamiento y un aumento en los atrasos de pagos.

Por Gabriel Jara3 min de lectura
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Aumento de la morosidad y caída salarial en julio de 2026

En julio de 2026, se observaron datos preocupantes sobre la morosidad crediticia en Argentina, que alcanzó el 18% del total de créditos, marcando así el vigésimo primer mes de aumento consecutivo. Simultáneamente, los salarios registrados en el sector privado sufrieron una caída del 3,6% en su poder adquisitivo debido a la inflación. Según un estudio especializado, el 50% de los trabajadores registrados cobra menos de $1.385.000, lo que refleja una situación crítica para muchas familias.

Las estadísticas del mes indican que el financiamiento a personas experimentó una leve contracción, impactando sobre la capacidad de pago de los hogares. Este fenómeno no afectó de igual manera a todas las regiones del país ni a los distintos sectores laborales, evidenciando disparidades relacionadas con el acceso al crédito formal y extrabancario. Un informe reciente destaca que más del 25% de los deudores tiene, por lo menos, un saldo irregular, lo que pone de manifiesto las dificultades crecientes para cumplir con sus obligaciones financieras.

En términos de cifras, el financiamiento personal se situó en $99,4 billones, con una disminución del 0,7% en términos reales en comparación con el mes anterior. La mora total, que creció 10,3 puntos interanuales, afecta a un 26,6% de los deudores, agravando un panorama económico ya complicado para muchas familias argentinas. Esta situación se ve reflejada en la baja en el poder de compra, que afecta financieramente a los sectores más vulnerables de la población.

Para entender mejor el problema, los estudios también han comenzado a utilizar el concepto de "mora operativa", que excluye los créditos en situación de incobrabilidad (con mora superior a un año). A través de este indicador, la irregularidad se encuentra en un 11,8%, aunque esta cifra muestra una ligera moderación en comparación con la mora total.

En el ámbito geográfico, los contrastes también son significativos. Provincias como La Rioja tienen la tasa de mora más alta del país con un 25,3%, seguidas por Santa Cruz (23,6%) y San Luis (23,5%). En contraste, lugares como La Pampa muestran situaciones mucho más favorables, lo que implica que las variaciones en la mora y el acceso al financiamiento dependen en gran medida del contexto económico local y de la estructura del mercado laboral.

Este cuadro de situación plantea desafíos importantes para las políticas económicas y laborales del país, que deberán abordar tanto el aumento de la morosidad como la recuperación del poder adquisitivo en un contexto de elevada inflación y bajas remuneraciones.

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