Aumento de la pobreza en Argentina: datos de septiembre de 2026
En septiembre de 2026, la pobreza en Argentina marcó un aumento interanual del 40% en la Canasta Básica Total. Durante este período, el incremento de las canastas básicas se desaceleró, aunque los costos necesarios para no caer en la pobreza continuaron en ascenso.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) reportó que en septiembre de 2026, la pobreza experimentó una suba interanual significativa, siendo necesario contar con $528.319 para no ser considerado pobre y con $239.058 para evitar la indigencia. En comparación, para una familia tipo de cuatro integrantes, el costo requerido ascendió a $1.632.505, un aumento notable respecto a los $1.605.497 del mes anterior y de $1.176.852 del mismo mes del año anterior.
Aunque las canastas que determinan la pobreza y la indigencia incrementaron en términos generales, su aumento fue menor al del Índice de Precios al Consumidor (IPC). En septiembre, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) reflejaron incrementos del 1,7%, por debajo del IPC de 1,9%. Este patrón de desaceleración en el incremento de las canastas se observó en contraste con anteriores meses donde tuvieron subas más pronunciadas.
A lo largo del corriente año, la CBT ha tenido un aumento acumulado del 24,7%, y la CBA del 25,3%. En términos interanuales, estos incrementos son aún más marcados, alcanzando el 38,7% y el 40% respectivamente. Estos datos ponen de manifiesto las crecientes dificultades económicas que atraviesan los hogares argentinos, obligándolos a destinar mayores recursos para cubrir sus necesidades básicas.
Entre los componentes que experimentaron aumentos superiores a la inflación, destacan aquellos relacionados a la vivienda y los alimentos, aunque campos como los bienes y servicios varios y la recreación y cultura se mantuvieron alineados con el rate del IPC. Esto sugiere que ciertos rubros siguen presionando sobre el gasto familiar a medida que la economía continúa enfrentando desafíos.
Este contexto económico en Argentina, además de poner de manifiesto la fragilidad del poder adquisitivo, evidencia la realidad que enfrentan muchos hogares en la Patagonia, donde la situación podría verse agravada por las particularidades de la región, tales como costos de transporte y acceso a bienes esenciales. En un entorno donde el costo de vida sigue incrementándose más rápido que los ingresos, los desafíos para las familias patagónicas son cada vez más marcados.
De cara al futuro, se espera que la evolución de estos índices continúe siendo monitoreada por el Indec, mientras que expertos analizan posibles medidas para mitigar los efectos de la inflación y mejorar las condiciones económicas de los hogares. La necesidad de políticas públicas efectivas se vuelve vital en este escenario, donde muchas familias luchan por mantener un nivel de vida aceptable.