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Aumento de la pobreza extrema en El Salvador entre 2019 y 2025

Entre 2019 y 2025, El Salvador experimentó un significativo aumento de la pobreza extrema, especialmente en áreas urbanas y rurales, según un informe reciente.

Por Marcella Rivera4 min de lectura
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Aumento de la pobreza extrema en El Salvador entre 2019 y 2025

La pobreza extrema en El Salvador ha mostrado un aumento preocupante según las últimas encuestas, pasando del 4% en áreas urbanas en 2019 a más del 7% en 2025, mientras que en el ámbito rural este índice se duplicó, de 5% a 10% en el mismo periodo. Esta situación se define como la incapacidad de las familias para adquirir los alimentos básicos que se requieren para sobrevivir, lo que indica un incremento de hogares que enfrentan serias dificultades para satisfacer sus necesidades alimentarias.

El economista César Villalona, quien analizó los datos, destaca que la pobreza extrema se caracteriza por la falta de recursos suficientes para acceder a una canasta básica definida, que comprende 22 productos en zonas urbanas y 15 en las áreas rurales. Este contexto sugiere que cada vez más familias no solo luchan por obtener ingresos suficientes, sino que la calidad de vida de aquellos que podían cubrir sus necesidades básicas ha comenzado a deteriorarse, trasladándolos a una situación más grave de pobreza.

El panorama social en El Salvador es sombrío, pues una encuesta de 2025 indica que el 71% de la población percibe la situación económica como negativa. Las principales preocupaciones de los ciudadanos incluyen el aumento de precios, falta de empleo y diversos problemas relacionados con la salud, la vivienda y el acceso a servicios básicos.

La disparidad entre ingresos y costo de vida es un aspecto decisivo, ya que el salario mínimo urbano está fijado en $408, mientras que el costo de mantener una vida digna en la ciudad supera los $525 mensuales. En las zonas rurales, donde el salario se encuentra entre $270 y $300, el costo aproximado de vida es de $395. Esta diferencia implica que la mayoría de los trabajadores, cuyo ingreso promedio está cerca de los $460, no logra cubrir sus necesidades esenciales, llevando a que muchas familias dependan de remesas del extranjero para su sustento.

A su vez, la informalidad laboral ha crecido significativamente, pasando del 65% en 2019 al 70% en 2025. Este crecimiento ha sido impulsado por la falta de empleo formal, despidos en el sector público y la reducción de puestos de trabajo en la industria y la agricultura. Aunque la construcción y el sistema financiero han generado nuevos empleos, estos no son suficientes para satisfacer la demanda de trabajo, especialmente de quienes regresan al país o no cuentan con calificaciones específicas.

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