Aumento de muertes de ballenas en el Mar Argentino, vinculado al fenómeno El Niño
Desde junio, se ha observado un número inusual de ballenas francas australes muertas en las costas de Chubut. Los expertos sugieren que el fenómeno de El Niño podría jugar un papel en este aumento de mortalidad.

En las costas de Chubut, particularmente en la Península Valdés y el Golfo Nuevo, está creciendo la preocupación por la cantidad de ballenas francas australes muertas, que se aproxima a cifras no vistas desde 2012. Desde junio, han aparecido muertas tanto crías como, recientemente, ejemplares juveniles y adultos, lo que intensifica la alarma entre los científicos, sobre todo el biólogo Mariano Coscarella, del Conicet.
Coscarella explica que las muertes recientes no parecen estar relacionadas con la mortalidad de las crías, que se registró en los meses anteriores. Históricamente, en octubre las ballenas regresan al Golfo para alimentarse, pero se ha documentado que pueden ingerir algas tóxicas, asociadas con la marea roja, que afectan a los ejemplares más grandes. Esta situación podría estar afectando la salud de los animales en esa etapa crítica del año.
En contraste, el biólogo destaca que el fenómeno de erisipela, que afecta a las crías, es provocado por una bacteria, lo cual podría haber contribuido a la mortalidad de estas. Sin embargo, el scientist aclara que este factor por sí solo no justifica el número total de muertes observadas en esta temporada, sugiriendo que otros elementos podrían estar influyendo en esto.
Una de las hipótesis más debatidas es la influencia de El Niño, ya que el clima ha experimentado variaciones significativas en todo el planeta. En este contexto, el investigador señala que hubo muertes de ballenas en otras regiones, lo que sugiere que lo que ocurre en Chubut forma parte de un patrón más amplio. En años anteriores, condiciones climáticas desfavorables han llevado a la mortalidad, aunque hasta el momento no se han detectado cambios relevantes en las actividades humanas que pudieran explicarlo.
Además, el censo de ballenas realizado en septiembre destacó la presencia de 1.375 ballenas francas en las costas de la provincia, de las cuales 409 eran crías. La mortalidad en este período podría superar las cifras registradas en 2012, año en el que se documentaron 113 muertes de crías. Esto resalta la gravedad del problema y la necesidad de monitorear detenidamente la salud de esta especie en peligro.
Ante la complejidad de la situación, se están llevando a cabo estudios para entender qué factores han cambiado respecto a temporadas anteriores, con la urgencia de encontrar respuestas y mitigar las posibles amenazas que enfrentan estas ballenas y su hábitat.