Aumento de robos en Bariloche: análisis sobre la ineficacia de la videovigilancia
Bariloche enfrenta un crecimiento preocupante en delitos patrimoniales, como robos a viviendas y hurtos. A pesar de la instalación de cámaras de seguridad, estudios demuestran que estas no son efectivas si no van acompañadas de un patrullaje preventivo adecuado.

La ciudad de Bariloche ha visto un incremento notable en la cantidad de delitos patrimoniales, incluyendo robos a hogares y hurtos vehiculares, un fenómeno que se alinea con un contexto nacional de crisis económica y social. Este escenario ha llevado a la población a reclamar medidas de seguridad más efectivas, ante lo cual la propuesta institucional ha sido la instalación de un sistema de videovigilancia.
Sin embargo, expertos en criminología han expresado serias dudas sobre la eficacia de estas medidas. Estudios internacionales, como los realizados por la Universidad de Cambridge, subrayan que las cámaras de seguridad, por sí solas, no logran disuadir a los delincuentes. En muchos casos, estos dispositivos solo funcionan como registros del delito ya consumado, sin impactar de manera significativa en la prevención del mismo.
La percepción de que más cámaras llevan a menos crímenes se refleja en la percepción pública, pero los análisis sugieren que la clave del problema radica en la falta de patrullaje policial efectivo en los barrios. Bariloche presenta una geografía compleja y extensa, con zonas de alta vulnerabilidad donde la presencia policial es escasa. Esta irregularidad en el patrullaje provoca que los delincuentes encuentren espacios de acción cómodos y seguros para llevar a cabo sus crímenes.
Investigaciones respaldadas por teorías como la de las Actividades Rutinarias establecen que para que un robo ocurra, deben coincidir un objetivo atractivo —como una vivienda deshabitada— y la falta de un “guardián” (en este caso, la policía). La disminución del patrullaje en los sectores periféricos de la ciudad ha creado un escenario donde el riesgo para los delincuentes es mínimo, propiciando la impunidad.
La crisis de seguridad en Bariloche exige una revaluación de las estrategias actuales. En lugar de depender únicamente de la tecnología de vigilancia, es crucial restablecer y reforzar la presencia de patrullas policiales en áreas no céntricas. Solo a través de un enfoque más integral que combine tecnología con la presencia activa de fuerzas de seguridad se puede esperar una efectiva disminución del delito.
A medida que Bariloche continúa enfrentando este desafío, queda la esperanza de que se implementen cambios significativos en la estrategia de seguridad pública. El futuro inmediato dependerá de la capacidad de las autoridades para abordar las raíces del problema y prevenir la creciente ola de robos que afecta a la comunidad.