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Aumento del hombro congelado en mujeres menopáusicas preocupa a la comunidad médica

La comunidad médica advierte sobre el creciente número de casos de hombro congelado entre mujeres en menopausia, una condición que limita su movilidad y provoca dolor intenso. La capsulitis adhesiva, como se conoce clínicamente, se asocia a alteraciones hormonales de esta etapa.

Por Fernando Mongelós4 min de lectura
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Aumento del hombro congelado en mujeres menopáusicas preocupa a la comunidad médica

La comunidad médica ha emitido alertas sobre el aumento de casos de "hombro congelado" o capsulitis adhesiva, que se ha vuelto cada vez más frecuente entre mujeres que atraviesan la menopausia. Esta afección, que provoca rigidez y dolor intenso, afecta significativamente la calidad de vida y las actividades cotidianas de las pacientes. A medida que se presentan cambios hormonales, especialmente en mujeres de entre 45 y 60 años, se ha registrado un incremento notable en las consultas a servicios de ortopedia y reumatología debido a esta dolencia.

Los especialistas han identificado un patrón en el cual mujeres que no han sufrido lesiones previas llegan a los consultorios con síntomas de dolor persistente en el hombro y dificultad para mover el brazo. La doctora Kristina Marie Quirolgico, fisiatra del Hospital for Special Surgery de Nueva York, explica que la incidencia de hombro congelado se triplica en mujeres a partir de los 40 años, y parece coincidir con el inicio de la menopausia, momento en el cual hay un notable cambio en los niveles hormonales que impactan en los tejidos articulares.

Diversos estudios han mostrado que los cambios hormonales asociados a la menopausia incrementan la vulnerabilidad de los tejidos en las articulaciones, lo que favorece a procesos inflamatorios. Aunque se estima que entre el 2 y el 5% de la población adulta puede desarrollar hombro congelado, la incidencia asciende hasta el 10% en mujeres menopáusicas. Este ratio indica la necesidad de un mayor enfoque en la prevención y el tratamiento de esta afección en la población femenina mayor.

El dolor característico del hombro congelado comienza de forma gradual y puede dificultar tareas cotidianas simples, generando frustración y ansiedad en los pacientes. Muchas mujeres buscan inicialmente soluciones caseras antes de recurrir a un médico, lo que puede retrasar el diagnóstico adecuado. El tratamiento habitual incluye fisioterapia, analgésicos y, en algunos casos, inyecciones de corticosteroides para reducir la inflamación.

La recuperación de una capsulitis adhesiva puede ser un proceso prolongado, que en algunos casos llega a extenderse hasta tres años. La doctora Quirolgico detalla que la afección atraviesa tres fases: dolor, rigidez y recuperación, y que la fisioterapia es fundamental para restaurar la movilidad y mejorar la calidad de vida de las afectadas. Esto resalta la importancia de la detección temprana y el abordaje adecuado desde los primeros síntomas, especialmente en una población cada vez más susceptible a esta condición, en el contexto de la salud femenina durante la menopausia.

A medida que los casos continúan aumentando, es fundamental que la comunidad médica permanezca alerta y trabaje en campañas de concienciación para informar a las mujeres sobre los síntomas y la importancia de buscar atención médica oportuna para evitar complicaciones futuras.

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