Avances en el túnel internacional de Agua Negra que unirá Argentina y Chile
El proyecto del túnel internacional de Agua Negra avanza con el uso de una tuneladora de alta tecnología que unirá San Juan (Argentina) con Coquimbo (Chile). Esta megaestructura se encargará de perforar la Cordillera de los Andes mientras asegura la construcción del túnel de manera simultánea.

El proyecto del túnel internacional de Agua Negra, que conectará San Juan (Argentina) con la región chilena de Coquimbo, avanza con la incorporación de una tuneladora de grandes dimensiones. Esta máquina, conocida como TBM (Tunnel Boring Machine), está diseñada para excavar el macizo andino mientras construye simultáneamente el revestimiento del túnel.
La tuneladora funcionará como una fábrica móvil en la montaña, equipada con un disco de corte que utiliza herramientas de carburo de tungsteno para fragmentar la roca a medida que avanza. Su diseño permite que a medida que se excava, el material desechado sea transportado mediante cintas internas hacia la parte posterior de la máquina, donde será retirado de forma eficiente para dejar espacio a la obra.
Una de las grandes ventajas de la tecnología TBM es la simultaneidad en las tareas de construcción. Mientras la parte delantera de la tuneladora perfora, brazos mecánicos se encargan de colocar dovelas de hormigón prefabricado que forman los anillos del revestimiento del túnel. Esto no solo optimiza el ritmo de avance del proyecto, sino que también minimiza el riesgo de desprendimientos durante la excavación.
El túnel proyectado tendrá una longitud aproximada de 14 kilómetros y contará con dos conductos paralelos, cada uno destinado a un único carril. Este proyecto presenta el desafío de atravesar áreas con condiciones geológicas complicadas, lo que implica que la tecnología debe adaptarse a diversos tipos de presión y temperatura, así como a las características de las formaciones rocosas encontradas.
Además de superar el reto de perforar la montaña, el proyecto se enfoca en garantizar la seguridad durante todo el proceso de excavación, un aspecto crucial para la viabilidad de la obra. La conexión vial que se realizará a través de este túnel internacional busca fomentar la integración regional y mejorar las comunicaciones entre Argentina y Chile.
El avance de esta megaobra no solo representa un significativo paso en la ingeniería civil en la región, sino que también es un indicativo de la cooperación bilateral en materia de infraestructura entre ambos países, lo que podría potenciar el desarrollo socioeconómico en áreas transfronterizas.
A medida que se materializan las fases constructivas, se espera que el túnel de Agua Negra se convierta en un importante eje de circulación entre Sudamérica y un punto estratégico para el transporte entre ambos extremos de los Andes.