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Avanzan tratamientos líquidos para caries en niños sin uso de taladro

Un reciente estudio clínico respalda el uso del fluoruro de diamino de plata como un tratamiento efectivo para caries tempranas en niños, eliminando la necesidad de taladro y anestesia. Este avance podría transformar la atención dental en poblaciones vulnerables.

Por Mirko Racovsky4 min de lectura
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Avanzan tratamientos líquidos para caries en niños sin uso de taladro

Más de 530 millones de niños a nivel global sufren de caries en dientes de leche, y muchos de ellos no reciben tratamiento adecuado. Un estudio de gran escala llevado a cabo por la Universidad de Michigan ha proporcionado pruebas concluyentes sobre el uso del fluoruro de diamino de plata (SDF) como tratamiento para esta patología. Este líquido, de bajo costo y sin la necesidad de taladro, inyecciones ni sedación, ha demostrado ser efectivo para detener la descomposición dental rápidamente.

La investigación incluyó a 830 niños menores de seis años de diferentes estados de EE. UU. y fue financiada en más de 12 millones de dólares por el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial. La prevalencia de caries dental es alarmante, afecta a alrededor de 2.500 millones de personas en el mundo, siendo mucho más común en niños, donde puede alcanzar hasta el 70% en algunas regiones.

El fluoruro de diamino de plata no es una terapia novedosa; ya se utiliza en múltiples países, incluyendo Japón, Brasil y Argentina. En Japón, el costo de tratamiento es regresivo y cubierto por el seguro de salud, facilitando su acceso. Hasta ahora, la falta de estudios clínicos de fase III en EE. UU. había limitado su aceptación en el sistema de salud de este país.

El ensayo clínico dirigido por Michigan ha mostrado resultados positivos. El SDF logró detener el avance de caries en más de la mitad de los dientes tratados, con aplicaciones programadas cada seis meses. Los procedimientos son sencillos y rápidos, lo que los convierte en una opción viable para entornos pediátricos.

Sin embargo, el tratamiento tiene una desventaja estética, ya que el SDF tiñe de negro las áreas afectadas de los dientes, lo que podría desalentar a algunas familias. A pesar de esto, los expertos enfatizan que los beneficios clínicos superan este inconveniente, en particular en dientes temporales que no se conservan por largo tiempo.

La investigadora Margherita Fontana enfatiza que este tratamiento beneficia a grupos vulnerables que a menudo no acceden al cuidado dental convencional, como niños muy pequeños y pacientes con discapacidades. Este enfoque podría ser implementado por pediatras, permitiendo un acceso anticipado a cuidados preventivos antes de que se produzcan daños severos en la salud bucal.

Por último, la posibilidad de una aprobación del SDF por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) podría impulsar su uso y aumentar su cobertura por parte de seguros médicos, lo que tendría un impacto significativo en la atención dental a nivel mundial. Favorablemente, la OMS ya ha incluido al SDF entre sus recomendaciones por su potencial para mejorar la salud dental.

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