Bajo uso del estrógeno vaginal en menopausia a pesar de su eficacia y seguridad
El estrógeno vaginal, a pesar de ser efectivo y seguro para el manejo del síndrome genitourinario en la menopausia, sigue siendo infrautilizado. Un reciente estudio reveló que solo el 25% de las mujeres elegibles reciben este tratamiento, a pesar de la reducción de advertencias sobre su uso.

El estrógeno vaginal, un tratamiento conocido por sus beneficios en el manejo del síndrome genitourinario de la menopausia (SGM), se encuentra subutilizado en la práctica médica, a pesar de la evidencia que respalda su eficacia y seguridad. Un estudio reciente publicado en la revista *Urology* analizó datos de casi dos millones de mujeres con infecciones urinarias recurrentes y descubrió que solo un 25% recibió la prescripción adecuada de este tipo de terapia.
Esta situación es particularmente alarmante dado que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos levantó en noviembre de 2025 la advertencia de recuadro negro que había acompañado al estrógeno vaginal durante más de dos décadas. La revisión de los riesgos asociados, principalmente derivados del Estudio de Iniciativa de Salud de la Mujer (WHI), concluyó que se habían sobrestimado los peligros, especialmente para las formulaciones de bajo riesgo, lo que ahora permite un mayor acceso a este tratamiento.
El SGM es un problema que afecta a una significativa mayoría de las mujeres en la menopausia, donde se reporta que entre el 40% y el 54% manifiestan síntomas como sequedad vaginal y ardor, que pueden impactar negativamente en su calidad de vida. La falta de tratamiento adecuado no solo perpetúa estos síntomas, sino que también puede aumentar la susceptibilidad a infecciones urinarias debido a cambios en el pH vaginal y disminución de bacterias protectoras.
Las vacunas hormonales locales, como el estrógeno vaginal, se caracterizan por absorberse mínimamente en el torrente sanguíneo y actuar principalmente en el tejido local. De acuerdo a estudios recientes, las nuevas formulaciones, como anillos y tabletas de estradiol, demostraron tener márgenes de seguridad más altos al generar menores incrementos en los niveles de la hormona en el cuerpo.
La evidencia científica sobre los efectos benéficos del estrógeno vaginal también incluye datos recientes que indican que las mujeres que utilizan este tratamiento puede reducir significativamente el riesgo de complicaciones severas relacionadas con infecciones urinarias, como sepsis y hospitalizaciones. Estos hallazgos, apoyados por análisis observacionales, sugieren que un mayor acceso al tratamiento podría estar asociado a una mejor atención médica general, aunque se debe seguir investigando para establecer causalidades definitivas.
En la región patagónica, donde el acceso a servicios de salud puede ser desigual, se hace imperativo aumentar la concienciación sobre la menopausia y las opciones de tratamiento disponibles, especialmente el estrógeno vaginal, que ha demostrado ser una alternativa segura. En un contexto donde la salud de las mujeres es crucial para la actividad social y económica, garantizar el acceso y uso de tratamientos eficaces podría tener un impacto significativo en la calidad de vida de muchas mujeres.
El siguiente paso requiere que los profesionales de la salud estén mejor informados sobre los beneficios del estrógeno vaginal y que se trabaje en campañas de concientización dirigidas a la población femenina, para que comprendan sus opciones durante la menopausia y los beneficios potenciales de no subestimar un tratamiento tan valioso.