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Balance de daños en la cordillera de Neuquén tras las intensas lluvias

Las fuertes lluvias que azotaron la cordillera de Neuquén generaron complicaciones en rutas y arroyos, especialmente en San Martín de los Andes y Villa La Angostura, aunque no se registraron víctimas. Los municipios continúan con monitoreos y operativos tras el temporal que alcanzó su máximo entre el 24 y el 25 de septiembre.

Por Elena Egea4 min de lectura
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Balance de daños en la cordillera de Neuquén tras las intensas lluvias

Las intensas lluvias que impactaron en la cordillera de Neuquén han dejado un saldo significativo en la infraestructura vial y en los cauces hídricos de la zona, particularmente en San Martín de los Andes y Villa La Angostura. Las precipitaciones, que alcanzaron niveles críticos durante los días 24 y 25 de septiembre, obligaron a las autoridades a implementar operativos preventivos para monitorear la situación de arroyos y caminos, aunque afortunadamente no se registraron heridos ni evacuados.

En Villa La Angostura, se llegó a declarar un estado de alerta rojo, siendo el arroyo Colorado uno de los más comprometidos debido a problemas en un dique que provocó un estancamiento del agua. Esta situación generó un riesgo considerable con el potencial de desbordes, por lo que se intensificaron las tareas de monitoreo por parte de Defensa Civil, que advirtió sobre los peligros latentes en la región.

Las lluvias provocaron además problemas serios en la conectividad interna de la zona, con desbordes y derrumbes que interrumpieron el tráfico en diversas rutas provinciales. La Ruta Provincial 48 sufrió cortes severos, especialmente tras Quechuquina, mientras que el arroyo que atraviesa San Martín de los Andes, el Pocahullo, estuvo bajo vigilancia continua dado su ascenso crítico, aunque no llegó a causar daños irreparables en la ciudad.

Las áreas residenciales cercanas a estos cauces, ubicadas a unos 50 metros de sus márgenes, lograron sortear el desbordamiento sin la necesidad de evacuaciones. Sin embargo, el Lago Lácar se encontró al borde de su capacidad máxima, lo que generó preocupaciones adicionales sobre posibles inundaciones futuras si continuaran las lluvias intensas.

En el ámbito del terreno, también se reportaron caídas de árboles en varias áreas, incluida la zona céntrica de la ciudad, que complicaron la circulación vehicular. El trabajo conjunto entre el Comité Operativo de Emergencia y las distintas instituciones de seguridad y emergencia ha sido fundamental para coordinar las respuestas, asegurando una comunicación constante frente a la crisis y en la atención de los daños reportados.

Si bien la mejora en las condiciones climáticas permite la ejecución de tareas de revisión y reparación, las autoridades continúan en estado de alerta, monitoreando posibles lluvias que puedan repercutir en el frágil equilibrio de los cauces y las rutas de la cordillera.

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