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Bariloche: madre denuncia abuso y lucha por la seguridad de sus hijas

Verónica Aldazabal denunció a su ex suegro por abuso sexual hacia sus hijas y, tras no obtener respuesta favorable de la Justicia, huyó con ellas a Buenos Aires. Tras un proceso judicial lleno de irregularidades, la madre busca ahora que se garantice la seguridad de las menores.

Por Miguel Prieto Toledo4 min de lectura
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Bariloche: madre denuncia abuso y lucha por la seguridad de sus hijas

El pasado 4 de junio de 2025, Verónica Aldazabal tomó la drástica decisión de abandonar la ciudad de Bariloche junto a sus dos hijas, de 11 y 7 años, tras denunciar a Mario Campi, el abuelo paterno, por abuso sexual. La madre temía que la Justicia de Río Negro no solo desestimara su denuncia, sino también que se obligara a las menores a mantener contacto con el presunto abusador. Ante esta situación, Verónica emprendió una huida hacia Buenos Aires, dejando atrás su hogar a la espera de protección para las niñas.

La historia de este caso se remonta a hace varios años, cuando la hija menor, apenas de 4 años, reveló a su madre que su abuelo le hacía “cosas malas”. La denuncia presentada por Aldazabal fue rápidamente archivada, lo que desencadenó una serie de eventos que llevaron a la madre a buscar justicia sin éxito en Bariloche. En 2025, tras una nueva declaración de la niña, la escuela a la que asistía intervino y realizó una nueva denuncia, obligando a la Justicia a reabrir el caso.

La realización de una Cámara Gesell, procedimiento judicial que busca captar el testimonio de un niño en un ambiente controlado, se volvió fundamental. Sin embargo, este proceso estuvo marcado por un grave error, pues, según la madre, el abuelo estaba presente detrás del vidrio durante la declaración, lo que provocó que la niña entrara en crisis y se rehusara a recordar los hechos. Esta irregularidad resultó en el sobreseimiento de Campi por parte de la Fiscalía de Bariloche.

Verónica ha manifestado el profundo impacto que este proceso ha tenido en su familia, ya que ha sentido que las voces de sus hijas no fueron escuchadas ni protegidas adecuadamente por el sistema judicial. A tal punto ha llegado su desesperación que, tras su mudanza a Buenos Aires, todo su caso se encuentra ahora en manos de la Suprema Corte Bonaerense, donde espera que las circunstancias cambien a favor de sus hijas.

El caso ha despertado preocupación a nivel local respecto a cómo se gestionan las denuncias de abuso. La situación de Verónica y sus hijas pone de manifiesto las falencias del sistema judicial y en particular, la necesidad de procedimientos que garanticen la protección de los menores en situaciones de abuso. Las expectativas ahora se centran en el resolución que puede llegar a dictar la Suprema Corte, y cómo se resguardará el bienestar de las víctimas en adelante.

La lucha de Verónica por garantizar la seguridad de sus hijas continúa, y su caso ha resonado en la sociedad, evidenciando la necesidad urgente de reformas en el tratamiento de denuncias de abuso en la niñez. Su historia es un llamado a la toma de conciencia sobre la grave problemática que enfrentan muchas familias en situaciones similares.

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