Beto Coral planea continuar su oposición tras la llegada de De la Espriella al poder
A pocos días de asumir el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella, Beto Coral, deportado desde EE. UU., expresó su intención de permanecer en el país y seguir con su actividad política y en redes sociales.

A menos de dos semanas de la toma de posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella el próximo 7 de agosto de 2026, el activista y creador de contenido colombiano Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como Beto Coral, ha manifestado sus planes para el futuro. En una entrevista con Caracol Radio, Coral expresó su deseo de quedarse en el país, aunque admitió que aún debe considerar la preocupación de su familia respecto a los riesgos asociados a su retorno y su exposición previa.
Coral, deportado recientemente desde Estados Unidos, donde fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), rechazó la idea de permanecer en silencio ante lo que considera desafíos para la libertad de expresión en Colombia. “No me voy a silenciar, yo no me voy a callar”, aseguró, reafirmando su compromiso de continuar denunciando irregularidades y haciendo oposición al nuevo gobierno. Desde el exterior, Coral había generado un impacto a través de sus publicaciones, y ahora planea intensificar su actividad desde su país natal.
El activista describió su situación como parte de una persecución política, negando cualquier infracción a la ley estadounidense. Beto Coral teme por la seguridad de aquellos que critiquen al nuevo gobierno, incluyendo periodistas, activistas y congresistas. También cuestionó la futura relación entre la administración de De la Espriella y Estados Unidos, sugiriendo que podría haber repercusiones negativas en materia de derechos humanos y seguridad.
Recientemente, se discutieron las medidas de seguridad asignadas a Coral tras su regreso, y él defendió la existencia de un estudio de riesgo realizado por la Unidad Nacional de Protección (UNP). Aunque planea renunciar a este esquema en el futuro, ha decidido mantener las medidas actuales debido a la falta de garantías en el contexto político colombiano.
La trayectoria de Coral en Estados Unidos y su reciente deportación ha puesto de relieve las tensiones políticas en Colombia, especialmente con la llegada de un nuevo gobierno. Este escenario añade complejidad a la libertad de expresión y el activismo dentro del país, un tema crítico que afectará a muchos en la sociedad colombiana, incluidos aquellos en el mundo digital, que buscan una voz frente al cambio político.
En este sentido, Coral se ha mostrado decidido a seguir ejerciendo su rol como opositor y generador de contenido crítico, lo que podría contribuir a un clima de debate y resistencia frente a las decisiones de la nueva administración, cuyo impacto se sentirá en diversas esferas, tanto a nivel local como internacional.