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Biólogos argentinos navegan en un velero tras dejar sus empleos

Nicolás Lischetti y María Belén Pérez, dos biólogos argentinos, dejaron sus empleos estables para embarcarse en un velero y explorar el mar. Su decisión se originó en el deseo de vivir una experiencia directa con la naturaleza, alejándose de la vida de laboratorio y los estudios convencionales.

Por Cinthia Ruth3 min de lectura
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Biólogos argentinos navegan en un velero tras dejar sus empleos

Nicolás Lischetti, un zoólogo de 33 años, y María Belén Pérez, una ecóloga de 32, se embarcaron en una aventura que les ha permitido redescubrir la biología desde una perspectiva completamente diferente. Ambos habían compartido más de trece años de estudios y trabajos en el ámbito de la biología, pero la monotonía y la limitación de estudiar la naturaleza a través de animales muertos les llevó a actuar de forma drástica. En lugar de continuar con carreras predecibles en ciencia, decidieron renunciar a sus empleos estables, reunir ahorros y comprar un velero en Venezuela.

La idea de vivir en un barco surgió de un curso de navegación a vela que tomaron por casualidad en 2020. Originalmente, su plan era un viaje terrestre sin regreso ni destino fijo, pero esta nueva experiencia en el mar reorientó por completo sus planes. "Siempre soñamos con viajar sin rumbo, pero pasar de viajar en tierra a estar en el mar fue un gran cambio", expresó Belén.

El camino hacia su nueva vida no fue sencillo. Ambos provenían de familias con recursos limitados, lo que significó que la travesía se financió a través de ahorros arduamente acumulados y con la ayuda de sus familias. A pesar de estar bien posicionados en sus trabajos dentro del ámbito científico, la motivación detrás de su decisión no fue solo el descontento con el sistema, sino un deseo profundo de conexión y experiencia vital con el medio ambiente.

A lo largo de estos tres años, Nicolás y Belén han experimentado una transformación radical en su forma de entender y acercarse a la biología. Ahora, cada día representa una nueva oportunidad para aprender de la vida marina, lejos de los laboratorios y el encierro. Esta experiencia les ha permitido redefinir su propósito y encontrar una nueva forma de comunicar la biología a través de sus redes sociales, capturando y compartiendo la belleza del mundo natural.

Estos jóvenes biólogos son un ejemplo de cómo el deseo de adaptarse y buscar nuevas formas de experimentar la ciencia puede llevar a caminos inesperados. A medida que continúan su travesía, el compromiso de Nicolás y Belén se centra en inspirar a otros a explorar y respetar la biodiversidad del océano.

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