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Blanca Guzmán y la tradición del mote y ñaco en Andacollo

En Andacollo, Blanca Guzmán preserva la tradición de la elaboración de mote y ñaco, dos alimentos representativos del norte neuquino, basándose en recetas familiares que ha mantenido vivas durante más de 30 años.

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Blanca Guzmán y la tradición del mote y ñaco en Andacollo

Blanca Guzmán es una vecina de Andacollo, en la provincia de Neuquén, que desde hace más de tres décadas se dedica a la elaboración de mote y ñaco, dos platos emblemáticos de la cultura gastronómica del norte neuquino. Estos productos, con raíces en las tradiciones indígenas y la influencia de la cocina criolla, son parte fundamental del legado familiar que Blanca ha mantenido a lo largo de los años.

El mote se elabora a partir de maíz, mientras que el ñaco consiste en harina de maíz tostada. Estas recetas fueron transmitidas por sus abuelos, quienes también compartieron sus historias y costumbres, lo que ha permitido que Blanca no solo conserve las técnicas de preparación, sino que también honre su historia familiar. La preparación de estos alimentos implica un proceso cuidadoso y un amor por la tradición que cada día se valora más en su comunidad.

La importancia del mote y el ñaco en la dieta del norte neuquino se manifiesta en su consumo diario, así como en celebraciones y festividades locales, donde se ofrecen como parte del repertorio culinario. La actividad de Blanca representa un nexo entre el pasado y el presente, y su compromiso con estas recetas la ha convertido en un referente en la comunidad, donde no solo vende estos productos, sino que también enseña a las generaciones más jóvenes a mantener vivas estas tradiciones.

En el contexto actual, donde la valorización de la gastronomía regional se ha intensificado, la labor de Blanca juega un papel crucial en la reivindicación de la cultura andina y patagónica. En un país donde las tradiciones alimentarias son cada vez más importantes, su trabajo contribuye al fortalecimiento de la identidad cultural del norte de Neuquén.

El futuro de esta tradición depende también de la continuidad en la transmisión de conocimientos y el fomento de prácticas sostenibles en la producción de alimentos. Con el creciente interés en el turismo gastronómico, la conservación de platos como el mote y el ñaco podría abrir oportunidades para el desarrollo económico local, impulsando el turismo en Andacollo y sus alrededores. La historia de Blanca y sus recetas es un claro ejemplo de cómo la tradición puede ser un motor de desarrollo y un pilar de identidad cultural en la Patagonia.

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