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Bolivia autoriza la importación de gas y busca integrar su red con Argentina

Bolivia, tradicionalmente exportador de gas a Argentina, ha cambiado su estrategia al permitir la importación de gas natural y GNL. Esta decisión busca atender una crisis energética interna y fortalecer su papel como corredor energético en la región.

Por Victoria Terzaghi4 min de lectura
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Bolivia autoriza la importación de gas y busca integrar su red con Argentina

El gobierno boliviano, encabezado por Rodrigo Paz Pereira, ha tomado una medida significativa al autorizar, mediante el Decreto Supremo 5755, la importación de gas natural y gas natural licuado (GNL) para uso interno y generación eléctrica. Esta decisión marca un cambio radical respecto a dos décadas de exportaciones hacia Argentina, donde Bolivia era el principal proveedor de gas. La nueva normativa permitirá tanto a empresas públicas como privadas adquirir gas en el exterior, una estrategia necesaria ante la disminución de la producción interna de gas en el país.

La medida se justifica por la necesidad de asegurar el suministro energético ante una crisis marcada por la caída de la producción de gas. A partir de ahora, los importadores deberán registrar y reportar a las autoridades reguladoras los volúmenes y la calidad del gas que ingresan al país, además de prohibir su reventa a terceros. Esta regulación pretende garantizar que el gas que se importe se destine efectivamente a satisfacer la demanda interna y se gestione con transparencia.

YPFB, la empresa estatal de hidrocarburos de Bolivia, ha reafirmado su compromiso de mantener la integración energética con Argentina y Brasil, destacando la existencia de más de 1.000 kilómetros de gasoductos operativos. A través de estos ductos, se busca facilitar el tránsito de gas entre los países, a pesar de las nuevas condiciones de producción. Esto plantea a Bolivia como un actor relevante en el corredor energético regional, a pesar de sus propios apuros productivos.

La gerente general de YPFB Transporte, Katya Diederich Kuscevic, ha manifestado que su experiencia en el transporte y exportación de gas permite que la red de gasoductos sea una opción confiable para la región. Al ofrecer sus ductos como corredor para el gas argentino que se destine a Brasil, Bolivia busca seguir jugando un rol clave en el panorama energético, a la vez que enfrenta desafíos internos.

De esta manera, la autorización para importar gas representa no solo una respuesta a una necesidad urgente, sino también una oportunidad para consolidar el papel de Bolivia en la infraestructura energética del Cono Sur. A medida que se avanza en la implementación de este decreto, el gobierno boliviano tendrá hasta 20 días hábiles para reglamentar las nuevas disposiciones, lo que marca el inicio de una nueva era en su política energética.

En contexto, esta decisión llega en un momento en que la región está viendo cambios significativos en la producción y el comercio de gas, impactando las relaciones energéticas tradicionales. Mientras que Argentina enfrenta también sus propios retos energéticos, la integración y cooperación energética se vuelven esenciales para el futuro de ambos países.

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