Bolivia enfrenta una ola de violencia con siete homicidios en dos días
Un aumento de la violencia en Bolivia, especialmente en Santa Cruz, llevó a siete muertes en apenas dos días debido a ataques atribuidos a sicarios y crimen organizado.

En los últimos días, Bolivia ha sido escenario de un alarmante aumento de la violencia, con un saldo trágico de al menos siete muertes en solo dos días en el departamento de Santa Cruz. Los incidentes se han vinculado a la actividad de grupos criminales organizados, con un enfoque particular en la frontera con Brasil, donde la situación se ha vuelto crítica.
El primer y más devastador ataque ocurrió el miércoles en la estancia Campo Nuevo, cerca de San Matías, donde un grupo de hombres armados emboscó a los ocupantes de una camioneta, resultando en la muerte de cuatro bolivianos. Los ataques, que parecen estar relacionados con disputas entre organizaciones delictivas, involucran a presuntos sicarios de origen brasileño, reflejando la influencia de redes criminales transnacionales en la región.
Ese mismo día, la violencia continuó con el hallazgo de dos cuerpos decapitados en Yapacaní, a unos 300 kilómetros de San Matías. Las víctimas, Bismark Gómez y Matías Tapia, fueron encontradas junto a un mensaje que podría estar vinculado a conflictos mafiosos. Este ataque, junto a otros recientes, pone de manifiesto la inquietante realidad de ciudades bolivianas que se han convertido en rutas estratégicas para el narcotráfico.
Al otro día, un tercer ataque en Ascensión de la Frontera dejó otros dos muertos, incluido un subteniente de la policía que había estado investigando el ataque de San Matías. La violencia se intensifica en un contexto donde el crimen organizado, asociado al narcotráfico, ha ultimado a funcionarios del estado, lo que incrementa el temor en la población.
Las investigaciones están en marcha por parte de la Fiscalía y la Policía, con al menos un detenido relacionado al último crimen. Sin embargo, la situación es crítica, dado que en lo que va de 2023 se han reportado al menos 23 muertes violentas, en su mayoría concentradas en Santa Cruz, que se ha vuelto un lugar peligroso por la creciente influencia de organizaciones criminales.
Santa Cruz y las áreas fronterizas son constantemente mencionadas en informes sobre narcotráfico, y su ascenso como puntos de transitabilidad para drogas y otros delitos ha propiciado un clima de violencia que afecta tanto a civils como a fuerzas de seguridad. La comunidad está iniciando un proceso de reflexión sobre la seguridad y el rol del estado ante estas crisis.
Frente a esta ola de asesinatos, las autoridades se ven desafiadas a afrontar un problema que trasciende el ámbito local al involucrar dinámicas criminales regionales. La necesidad de una estrategia efectiva que contemple la prevención y la respuesta ante la violencia es más urgente que nunca.