Brasil registra caída histórica de tierras quemadas en 2025
El 2025 marcó un hito en Brasil al registrar la menor superficie quemada en 41 años, con una reducción notable respecto a períodos anteriores. Esto ocurre en un contexto donde la Amazonía, aunque presenta un mejor panorama, sigue enfrentando desafíos significativos por la reincidencia de incendios.

Brasil alcanzó en 2025 un nivel récord de 12,7 millones de hectáreas quemadas, lo que representa una disminución del 31% respecto al promedio histórico de 18,4 millones. Esta cifra es casi la mitad de lo que se registró en 2024 y destaca un avance significativo en la reducción de incendios, especialmente en la Amazonía, donde se quemaron solo 3,1 millones de hectáreas, la cifra más baja en más de 40 años.
El Informe Anual sobre Incendios en Brasil, elaborado por MapBiomas, señala que el 64% de la superficie quemada tuvo una gravedad baja o moderada. Sin embargo, en biomas como el Pampa, la Mata Atlántica y el Pantanal, más del 50% de las áreas afectadas tuvieron una gravedad alta o muy alta. Este dato alarmante contrasta con los logros en la Amazonía, donde, sin embargo, el 31,6% de las áreas quemadas lo fueron en menos de dos años, lo que dificulta la recuperación del ecosistema.
La dinámica del fuego en el Cerrado, un bioma donde la quema es parte de su ecología natural, también muestra índices preocupantes. Investigadores alertan que el aumento en la frecuencia e intensidad de los incendios supera la capacidad de regeneración de la vegetación, poniendo en riesgo la biodiversidad de la región.
En términos geográficos, Mato Grosso, Pará y Maranhão concentran casi la mitad del total de la superficie quemada desde 1985, destacando que un 11% de la área afectada se encuentra en solo 15 municipios. Este hecho subraya la necesidad de atención focalizada en las regiones más vulnerables.
Cabe señalar que la gran mayoría (71,5%) de la superficie quemada entre 1985 y 2025 corresponde a vegetación nativa. A pesar de los avances en la reducción de áreas quemadas, el informe subraya que las políticas de restauración y prevención deben ser consolidadas para asegurar que esta tendencia se mantenga y se proteja la biodiversidad única de Brasil.
El desafío para el futuro será crear una gestión sostenible del fuego que no solo minimize los daños, sino que también fomente la recuperación de los ecosistemas afectados, específicamente en áreas críticas como el Cerrado, que sigue siendo especialmente vulnerable a incendios.