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Búsqueda de Héctor y Luciana: continúan desaparecidos pese a denuncias

Héctor y Luciana, dos niños en paradero desconocido, fueron presuntamente sustraídos por sus abuelos paternos, generando preocupación en su madre. A pesar de las denuncias y la emisión de Alertas Amber, las autoridades aún no han tomado acciones concretas para su búsqueda.

Por Jaqueline Viedma3 min de lectura
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Búsqueda de Héctor y Luciana: continúan desaparecidos pese a denuncias

Jessica Vázquez, madre de los menores Héctor y Luciana, continúa en la búsqueda desesperada de sus hijos, quienes fueron presuntamente sustraídos por sus abuelos paternos hace más de un año. La situación se desencadenó tras la detención del padre, Héctor “N”, exfuncionario del Instituto de la Defensoría Pública de Nuevo León, por cargos de violencia. Según la madre, los abuelos de los niños se hicieron cómplices de la situación, ocultándolos tras la detención del padre.

El caso ha revelado no solo el sufrimiento de una madre que lucha por recuperar a sus hijos, sino también las falencias del sistema judicial. A pesar de que la denunciante ha presentado múltiples solicitudes para su restitución, las autoridades aún no han implementado acciones efectivas para hallarlos, excusándose en la carga laboral del Poder Judicial, que según informes, se encuentra de vacaciones en este momento.

En respuesta a la desaparición de los niños, las autoridades emitieron dos Alertas Amber, una para cada menor, el 2 de julio. Sin embargo, desde entonces, no se han registrado avances significativos en su localización. La madre insiste en que el tiempo pasa sin que se tome acción, lo que aumenta su angustia ante la posibilidad de que sus hijos permanezcan alejados de ella de manera indefinida.

El padre, actualmente en prisión domiciliaria, había llevado a los niños a lo que inicialmente se presentó como unas vacaciones. Sin embargo, las amenazas recibidas por la madre al intentar buscarlos han reflejado el clima de violencia y manipulación familiar que afecta el caso. Jessica Vázquez, además, hace hincapié en la situación de violencia vicaria, donde el dolor de la madre se utiliza como medio para dañar su bienestar emocional a través de sus hijos.

La violencia vicaria, un fenómeno creciente que ha sido reconocido y legislado en diversas partes de México, se manifiesta en este caso de manera clara. Jessica ha denunciado este tipo de violencia, que opaca no solo su vida, sino la de sus hijos, que sufren las consecuencias del conflicto familiar. Actualmente, la violencia vicaria se encuentra tipificada en 31 estados de México, aunque el contexto de cada caso sigue siendo complejo y requiere atención urgente.

El caso de Héctor y Luciana pone en evidencia la necesidad de un enfoque más robusto por parte de las autoridades en la protección de los derechos de los menores y la atención a las denuncias de las madres en procesos de sustracción. La comunidad sigue esperando respuestas y acciones concretas para asegurar la seguridad y bienestar de los niños.

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