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Caída del crédito al consumo y récord de mora familiar en septiembre

El crédito destinado al consumo familiar en Argentina experimentó su decimotercer mes consecutivo de caída, mientras que la mora alcanzó un récord histórico. Esta situación se debe a la baja en el ingreso disponible de los hogares y al endurecimiento de las condiciones por parte de los bancos.

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Caída del crédito al consumo y récord de mora familiar en septiembre

El panorama del crédito al consumo en Argentina continúa siendo desfavorable, ya que en septiembre se registró una nueva disminución. Este descenso marca ya 13 meses seguidos de caídas, con una contracción que alcanzó el 0,5% real desestacionalizado según la consultora Equilibra y del 1,2% real según LCG. Próximamente, el Banco Central hará un informe oficial sobre la evolución del crédito en el sector privado, en un contexto en el que los préstamos personales y el uso de tarjetas de crédito también se han visto afectados.

Al analizar los diferentes tipos de préstamo, todos mostraron una retracción en septiembre. El financiamiento a través de tarjetas de crédito bajó un 0,6% real, mientras que el financiamiento personal se contrajo un 0,3%. A pesar de que las tasas de interés se han reducido, no lograron revertir la caída en los volúmenes de crédito. Actualmente, los préstamos personales se sitúan en una tasa promedio de 5,3% mensual, que aunque es levemente inferior a la de agosto, sigue siendo elevada para los hogares.

El fenómeno de la morosidad también es un factor determinante en esta situación. Según el último informe del Banco Central, a julio, la mora de las familias alcanzó el 12,9%, marcando un récord que influye en la disponibilidad de crédito. Esta alta tasa de morosidad genera una mayor cautela por parte de los bancos, que restringen las condiciones para otorgar nuevos préstamos, lo que a su vez afecta la oferta de crédito en el mercado.

Sumado a lo anterior, la disminución del ingreso disponible de los hogares ha sido significativa, situándose 16,1% por debajo de los niveles del año anterior. Este deterioro en la capacidad adquisitiva de las familias limita su margen para asumir nuevas deudas. Por lo tanto, tanto el acceso al crédito como la disposición para endeudarse se ven fuertemente impactados en este contexto

La realidad para el consumidor se traduce en un acceso más difícil a financiamiento de compras, lo que a su vez propicia que la subida en la mora no pueda ser compensada por un aumento en los préstamos. De esta manera, la combinación de una baja en los ingresos reales y el aumento en la morosidad han generado un escenario poco propicio para la recuperación del crédito al consumo.

Ante esta situación, es incierto cómo se comportará el mercado en los próximos meses, ya que se prevé que si no se mejora la capacidad de pago de las familias, el crédito al consumo continuará por esta senda de restricción.

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