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Caída del uso de tarjetas de crédito alcanzó el 10,1% en agosto

El uso de tarjetas de crédito en Argentina sufrió una caída del 10,1% interanual en agosto, evidenciando el impacto de la crisis económica. Con una morosidad familiar que roza el 13%, el fenómeno se agrava trimestre a trimestre.

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Caída del uso de tarjetas de crédito alcanzó el 10,1% en agosto

Durante agosto de 2026, el uso de tarjetas de crédito en Argentina se redujo un 10,1% en comparación con el mismo mes del año anterior, según un análisis de First Capital Group. Este descenso refleja el profundo impacto de la crisis económica que afecta a los hogares, evidenciado también en el aumento de la morosidad, que actualmente alcanza el 13%.

La situación no solo es preocupante, sino que se está acelerando. Guillermo Barbero, socio de la consultora, destacó que las caídas en el consumo financiado son cada vez más pronunciadas. En el último trimestre, la caída fue del 3,4%, superando la disminución del 5,9% registrado en el semestre y el 10,1% del año completo. La tendencia indica que cada vez más personas se alejan del uso de las tarjetas de crédito.

En lo que refiere al saldo financiado en dólares, aunque se observó una disminución del 15,9% mensual, alcanzando los 670 millones de dólares, se registró un aumento interanual del 1,5%. Esto se atribuye principalmente al turismo en el exterior y a las compras realizadas en plataformas internacionales. Sin embargo, la contracción general del financiamiento indica un desincentivo en el uso general de tarjetas.

La creciente morosidad es un factor clave en esta disminución del uso del crédito. Según datos del Banco Central, más de 5,9 millones de personas presentan deudas en “situación irregular”, lo que significa que están atrasadas en sus pagos por más de 90 días. Esta realidad plantea un cuadro complejo, ya que quienes se encuentran en esta situación ven suspendidos sus plásticos y enfrentan restricciones en la actualización de sus límites de crédito.

Los bancos, en medio de esta crisis, prefieren otorgar mayores límites solo a aquellos clientes con una calificación crediticia alta, quienes a menudo son los menos inclinados a endeudarse en el contexto actual. Esta dinámica crea un círculo vicioso, donde la presión económica limita el acceso al financiamiento y, a su vez, aumenta la dificultad para normalizar las deudas.

A medida que se acelera esta tendencia a la baja en el uso de tarjetas de crédito, se vuelve fundamental analizar cómo estas limitaciones pueden afectar el consumo interno en un país donde la economía depende en gran medida del financiamiento. Con el panorama actual, será vital que se implementen políticas que alivien el crédito y eviten el estrangulamiento financiero de los hogares.

La próxima serie de datos que se publique será clave para entender si esta tendencia se sostiene o si existen signos de recuperación en el sector.

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