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Caída en ventas de supermercados en julio 2026 mientras los shoppings repuntan

Las estadísticas de consumo de julio de 2026 revelan que los supermercados y mayoristas experimentaron una caída en sus ventas, mientras que los shoppings registraron un leve repunte. Esta fragmentación en el comportamiento de los hogares refleja la erosión del poder adquisitivo y la búsqueda de alternativas de abastecimiento.

Por Gabriel Jara4 min de lectura
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Caída en ventas de supermercados en julio 2026 mientras los shoppings repuntan

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) presentó recientemente los datos sobre la actividad comercial correspondiente a julio de 2026, revelando un panorama complejo en el consumo interno. Las cifras indican que, mientras los grandes supermercados y los mayoristas sufrieron caídas interanuales en sus ventas, los centros comerciales (shoppings) se posicionaron como el único segmento con números positivos.

En detalle, la Encuesta de Supermercados muestra que las ventas a precios constantes descendieron un 2,1% en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta tendencia negativa se traduce en una baja acumulada del 2,7% en lo que va del año. Además, el análisis mensual desestacionalizado indica un retroceso del 0,7% respecto a junio de 2026. Este contexto de disminución hace que muchos consumidores busquen alternativas frente a la erosión de sus ingresos.

Los informes también destacan que, a precios corrientes, las grandes cadenas generaron ingresos por casi 2.591.042 millones de pesos, lo que representa un aumento nominal del 25,8% interanual. Sin embargo, el volumen físico de ventas muestra que el 96,9% de las operaciones se realizaron en locales físicos, mientras que el canal online apenas alcanzó el 3,1%. Las grandes superficies, especialmente los hipermercados de más de 100.000 metros cuadrados, concentran el 85,1% de la facturación del sector.

Entre los productos que más afectados resultaron por los cambios en el consumo, se registraron incrementos destacados en categorías como carnes, frutas y verduras, bebidas y lácteos, que variaron entre un 25,6% y un 39,5% en términos interanuales. Este aumento en los precios refleja la presión inflacionaria que afecta a las familias, obligándolas a reconfigurar sus hábitos de consumo.

El cambio en los hábitos de compra también se manifiesta en la utilización de medios de pago, donde las tarjetas de crédito lideran las transacciones con un 41,9%, seguidas por las tarjetas de débito (25,9%) y el efectivo (16,6%). Las modalidades electrónicas también han ganado terreno, representando el 15,6% de las ventas.

Este contexto de baja actividad comercial no solo impacta en el consumo, sino que también tiene repercusiones en el mercado laboral, con ciertas preocupaciones sobre la estabilidad de los puestos de trabajo dentro del sector supermercadista. El comportamiento de los consumidores y las estrategias comerciales serán fundamentales para la recuperación del sector en el futuro próximo.

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