Cambios en el consumo: Los hogares ajustan pero conservan pequeños placeres
Según un informe de la consultora Moiguer, cuatro de cada diez hogares argentinos ajustan su economía priorizando gastos personales sin renunciar a placeres pequeños. El estudio revela cómo el salario promedio ha perdido poder de compra en ciertos rubros, mientras que otros se mantienen.

Un estudio de la consultora Moiguer, divulgado en septiembre de 2026, revela un cambio significativo en el comportamiento de los hogares argentinos frente a la gestión de sus finanzas. Cuatro de cada diez familias han adoptado una estrategia de ajuste compensatorio, donde optan por recortar gastos de manera selectiva en vez de aplicar una reducción general. De esta forma, ciertas compras que generan satisfacción personal se preservan, mientras que otros gastos se recortan, dando lugar a lo que la consultora ha denominado como "bolucompras".
El informe detalla que hay categorías de productos que resisten en el consumo, como la ropa, artículos electrónicos, salidas y viajes. Sin embargo, los consumidores ahora evalúan su capacidad de gasto adoptando un enfoque más crítico, preguntándose "¿qué me devuelve este gasto?". Este reordenamiento en la toma de decisiones de compra tiene en cuenta no sólo el costo, sino también el valor percibido, la durabilidad y la satisfacción emocional.
En términos cuantitativos, el poder adquisitivo ha cambiado notablemente desde 2022. Un salario promedio en 2026 permite adquirir 95 kilos de carne, una cifra que se distancia considerablemente de los 156 kilos que se podían comprar hace cuatro años. Por el contrario, en el rubro de zapatillas de marca, el consumo ha aumentado, pasando de 3,4 pares en 2022 a 10,1 en 2026. Estas cifras evidencian que el impacto de la economía sobre el bienestar personal varía según el tipo de producto.
El cambio en las dinámicas de consumo también se refleja en los canales de compra. Más de la mitad de los encuestados (54%) ha realizado recién compras en bazares chinos, y las compras puerta a puerta han aumentado en un 641% respecto a 2024. Esto proporciona a los consumidores más opciones para comparar precios y productos, lo que obliga a las empresas a competir no solo dentro de su categoría específica, sino también con una amplia variedad de alternativas que se presentan a los consumidores.
Paralelamente, el estado de ánimo de los consumidores ha cambiado. Por primera vez, la cantidad de personas con expectativas negativas (41%) ha superado a las que mantienen una perspectiva positiva (38%). Esto marca un giro en la percepción del futuro económico, ya que antes la esperanza de una recuperación se mantenía activa a pesar de las dificultades. Actualmente, existe una creciente brecha entre los indicadores macroeconómicos y las experiencias personales de los hogares, afectando la confianza en la recuperación económica.
En conclusión, los hogares argentinos están adaptando sus estrategias de consumo en un escenario donde el poder de compra varía significativamente entre productos. Mientras ajustan sus gastos de forma selectiva, intentan mantener un equilibrio que les permita disfrutar de pequeños placeres en medio de un contexto económico incierto. Las decisiones de compra continúan evolucionando como respuesta a la realidad financiera contemporánea.