Cárcel para el líder de una banda de extorsiones en Córdoba
Maximiliano Ángel Borgonovo fue condenado a más de cinco años de prisión por dirigir una organización dedicada a la extorsión de deudores en Córdoba. La banda, conocida como 'los Rompepiernas', utilizaba métodos violentos para recuperar deudas, lo que llevó a su desarticulación judicial.

Maximiliano Ángel Borgonovo, conocido como "Fofi", fue sentenciado a cinco años y cuatro meses de prisión al ser considerado uno de los líderes de la organización conocida como "los Rompepiernas". La sentencia fue dictada por la Cámara 11ª del Crimen de Córdoba y se basa en su culpabilidad por los delitos de asociación ilícita, encubrimiento, daño y abuso de armas, tras un proceso judicial que desnudó un complejo esquema de extorsiones financieras.
La banda operaba en el ámbito del cobro de deudas en el sector financiero informal, donde convertía la gestión de cuentas impagas en un lucrativo negocio a través de amenazas e intimidaciones físicas. Los integrantes de esta organización acosaban a los deudores, observando sus costumbres diarias y presionándolos para el pago mediante tácticas que incluían desde agresiones físicas hasta daños en propiedades y ataques armados. La desesperación provocada en las víctimas era instrumentada por una comunicación constante entre los miembros de la banda, evidenciando un modus operandi metódico.
La investigación fue conducida por el fiscal Juan Pablo Klinger y se apoyó en pruebas técnicas, como los intercambios de mensajes de texto del teléfono de Borgonovo, donde se revelaban acuerdos sobre porcentajes de cobro y tácticas de acoso. Este intercambio evidenció que la banda no solo se limitaba a emocionar a sus deudores, sino que había estructurado un sistema de amenaza sistemática con la posibilidad de llevar a cabo daños significativos.
Para cada transacción de cobro, la organización exigía una comisión del 30% sobre la deuda recuperada. Los pagos podían realizarse en efectivo, así como mediante joyas, vehículos u otros activos de valor, lo que complicaba aún más el marco legal y financiero de estas transacciones. La amplia gama de métodos de coerción utilizados por la banda generó preocupación en la sociedad, resaltando la necesidad de medidas más efectivas contra prácticas delictivas de este tipo.
Otros dos miembros de la organización, Juan Manuel “Cobranzas” De Bonis y Martín Gabriel “el Sobrino” Merlo, también fueron condenados anteriormente en este mismo caso, recibiendo penas de tres años de prisión efectiva. Aún se busca a otro de los cofundadores de la banda, Leandro “Malvina” Bombardieri, quien permanece prófugo. La desarticulación de esta organización revela no solo la persistencia de actividades delictivas en el ámbito financiero, sino también los esfuerzos de la justicia para sancionar a quienes operan al margen de la ley.
A medida que el caso avanza, expertos en criminología advierten sobre la necesidad de un enfoque integral para combatir la extorsión en el contexto nacional, así como la importancia de la colaboración interjurisdiccional para evitar la proliferación de este tipo de redes delictivas. La sentencia a Borgonovo y sus cómplices marca un paso importante en la lucha contra la impunidad en el ámbito de la delincuencia organizada.