Casi el 40% de los niños en Argentina no pueden comprar ropa nueva
Un estudio de la Universidad Católica Argentina indica que la pobreza infantil afecta gravemente a los niños en el país. A pesar de las ayudas estatales, muchos no pueden acceder a ropa básica y experimentan dificultades en sus relaciones sociales.

La pobreza infantil en Argentina presenta cifras preocupantes, según un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA). El estudio revela que cuatro de cada diez niños no pueden comprarse ropa y que tres de cada diez enfrentan dificultades para hacer amigos. Este panorama ilustra la complejidad de la pobreza que va más allá de lo material, afectando el bienestar emocional y social de los menores.
El informe destaca que, si bien las ayudas del Gobierno, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), han atenuado ciertos aspectos de la pobreza, no logran solucionarlo por completo. La investigación sugiere que, sin estas transferencias, la indigencia en la población infantil podría duplicarse. Sin embargo, se señala que el ingreso no es el único factor a considerar; las condiciones de vida de los chicos también están marcadas por sus capacidades para socializar y su salud emocional.
Entre los hallazgos más inquietantes, casi un 20% de los niños informan sufrir malestar emocional, lo que sugiere un impacto profundo en su desarrollo integral. Las transferencias de dinero del Estado ayudan a mantener un nivel mínimo de ingresos, pero su efecto es limitado en términos de educación y bienestar emocional. Aunque estos programas evitan que las cifras de pobreza se disparen, su poder adquisitivo ha fluctuado considerablemente en los últimos años, afectando su efectividad.
El informe también revela que el poder de compra de la AUH y la Tarjeta Alimentar ha tenido un recorrido variable desde 2018 hasta la actualidad, afectado por cambios de políticas sociales y procesos inflacionarios. En su punto más alto en 2021, estas ayudas alcanzaban entre un 57% y un 77% de la Canasta Básica Alimentaria, pero hacia 2023 habían caído al 12%-28%. Actualmente, cubren entre el 39% y el 62%, todavía lejos de los niveles óptimos.
Este contexto revela que, a pesar de que los programas sociales son una herramienta necesaria para mitigar la pobreza, no abordan completamente las dimensiones no materiales que afectan a los niños. La incapacidad para comprar ropa y las dificultades para hacer amigos son solo una parte de una problemática más amplia que impacta en el desarrollo de los más jóvenes en Argentina.
A medida que se analizan estos indicadores, es fundamental que las políticas públicas se enfoquen no solo en el alivio material, sino también en la promoción del desarrollo emocional y social de la infancia, con el fin de garantizar un futuro más inclusivo para todos los niños del país.